Confesión caliente: Cómo Rafael me abrió las puertas del placer prohibido

Ay, chica, no sé por dónde empezar… Estaba saliendo de esa tienda, con mi falda larga ondeando, y ¡zas! Choco contra él. Rafael. Sus manos me sujetan, mi falda se sube un poco, revelando mis piernas. Siento su mirada, caliente,…






