Confesión ardiente: La cena que acabó en orgía salvaje con dos pollas dentro de mí
Ay, amiga, no sabes lo que pasó anoche… Estaba en el baño, terminando de arreglarme, con esa falda cortísima que deja ver todo. Javier, mi marido, aún se duchaba. Sonó el timbre. Fui a abrir, era Pablo, el amigo guapo…