Confesión ardiente: La cena que acabó en orgía salvaje con dos pollas dentro de mí

Ay, amiga, no sabes lo que pasó anoche… Estaba en el baño, terminando de arreglarme, con esa falda cortísima que deja ver todo. Javier, mi marido, aún se duchaba. Sonó el timbre. Fui a abrir, era Pablo, el amigo guapo cuya mujer está de viaje. Traía botellas de vino tinto, un Rioja brutal.

—Hola, preciosa, ¿qué tal? —me dijo con esa sonrisa pícara.

La preparación y la llegada caliente

—Bien, ¿y tú? Pasa, Javier aún se arregla.

Lo dejé en el salón. Poco después, llegó el otro matrimonio, Claudia y Miguel, nuestros amigos… especiales. Pablo les abrió, se presentaron. Oí risas abajo. Subí a ver a Javier, desnudo, con la polla medio tiesa. Claudia asomó la cabeza.

—Hola, Javier… Mmm, qué mono así al natural.

—Eh, sal, estoy desnudo…

Me reí, le guiñé un ojo y bajé. Javier tardaba. En el salón, copa en mano, charlamos. Abrimos champán. El olor del vino dulce me ponía ya cachonda.

Claudia entró en el baño después, con su vestido ceñido, rajado hasta la ingle, mostrando ese culito redondo. Javier la vio, la besó. Yo subí, lo pillé afeitándose. Me puse detrás, le besé el cuello, mano en su polla. Se puso dura al instante.

—Para, me vas a cortar…

No paré. Lo pajee rápido, viéndonos en el espejo. Eyaculó en mi mano, caliente, espeso. Lamí todo, sabroso, salado. ‘Eres delicioso, amor. Date prisa’. Bajé sonriendo.

Todos en el salón, copa va, copa viene. Cena deliciosa, vino fluyendo. Hablamos de sexo, como siempre. Claudia dice que no cree que Javier y yo follemos con tanto morbo aún.

—Pues venid a mirar algún día —le digo yo—. Pero sin tocar.

—Imposible, es demasiado bueno participar —ríe ella.

Javier baja: ‘Ni se te ocurra mirarnos sin unirte’. Minuit, al salón. Más charla guarra. Menciono a Pablo, casado pero abierto.

—Dragar de vez en cuando no molesta —dice él.

Pongo música lenta. Bailo con Miguel, Claudia con Pablo, Javier mira. Siento mano de Miguel en mi teta, bajando a mi culo bajo la falda. Susurro:

—Mmm, sí…

El salón se enciende: pollas, gemidos y doble placer

Miro: Pablo mete mano por la raja del vestido de Claudia, toca su coño. Ella gime bajito, cabeza en su hombro. Yo meto mano en pantalón de Miguel, acaricio huevos pesados, calientes. Él mete dedo en mi coño húmedo. ‘Sí, joder, qué bien’. Beso a Miguel, lengua profunda.

Claudia viene a Javier, ondulando. Se sube a su sillón, le pone coño peludo en la boca. Él lame, chupa. Yo miro, excitada. Michel me lame el clítoris, Philippe me mama tetas. ‘Oh, sí, mete lengua hondo’. Javier me ve, sonríe.

Claudia gime: ‘¡Oh, François! ¡Me corro!’. Juicio en su cara, él la besa.

Yo chupo a Philippe, él me folla la boca. ‘Tu mujer mama de puta madre’. Miro a Javier, ojos en los suyos, trago más hondo. Me corro la primera vez, temblores.

Claudia baja pantalón de Javier, chupa su polla gorda. ‘Hace tiempo no te mamaba esta verga’. Se desnuda, coño peludo chorreando. Se empala en él, sube y baja. ‘¡Qué polla más buena!’.

Yo alterno mamadas: Philippe, Miguel. Me follan la boca. Pablo me mete polla en coño por detrás, slap slap contra mi culo. ‘¡Más fuerte!’.

—Quiero vuestras dos pollas en mi coño —digo a Miguel y Pablo.

Miguel se tumba, entro en su polla. Pablo detrás, despacio… luego ¡zas!, las dos dentro. Aprieta, quema, llena. ‘¡Síiiii! ¡Folladme así!’.

Gemidos míos, slap slap, olor a sexo, sudor, coños mojados. Se turnan, profundas. Miro a Javier, sonriendo entre gritos. ‘¡Me encanta, amor!’.

Pablo se corre primero: ‘¡Joder, me corro!’. Calor dentro, semen resbalando. Miguel sigue: ‘¡Lléname!’ Otro chorro. Yo exploto: ‘¡Me corro, mirad!’.

Claudia mama a Javier hasta que él la llena la garganta. ‘Traga todo, guarra’.

Luego, Claudia cabalga a Javier, tetas rebotando. Yo la miro, celosa un poco, cachonda mucho. Vuelvo a Javier, mama su polla con sabor a Claudia. Pablo me folla por detrás otra vez, fuerte, palmadas.

‘¡Qué coño más bueno!’. Claudia y Miguel se unen, yo mama las dos pollas, alterno, semen en boca. Lo escupo a Claudia en beso lésbico, compartimos, tragamos.

Javier me tumba, me folla salvaje. Piernas en su cintura, pistonea. ‘¡Destrucción mi coño! ¡Te amo!’. Eyacula dentro, me corro gritando. Nos abrazamos, sudados, felices.

Al lado, Claudia grita su orgasmo doble. Brindamos después: ‘Gracias, Pablo, Miguel… Llevad a tu mujer la próxima, ¿eh?’. Noche inolvidable, amiga. Aún siento el estiramiento en mi coño…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *