Confidencia ardiente: Mi cautiverio lésbico con la Duquesse de Longueville

Ay, amiga, si supieras lo que me pasó… Estaba temblando en esa celda oscura, el olor a humedad y hierro viejo me ahogaba. La Duquesse de Longueville me miró con esos ojos fríos, su perfume dulzón invadiendo todo. ‘Ven, catin’,…






