¡Ay, chica, no sabes lo que me pasó anoche! Estaba tan cachonda, harta de mi rutina, que subí una foto en ese sitio de citas: ‘A tomar o a lamer, morena deportista de 28, en busca de testosterona pura. Encuentro intenso y fugaz. Discreción total’. Y bum, llegó él. Eros, se hacía llamar. Me mandó un mensaje que me dejó la braguita empapada.
‘¿A tomar o a lamer? Los dos, en el orden que prefieras’, escribió. Luego un poema sobre su lengua… Dios, describía cómo la usaría en mi boca, mi cuello, mis tetas… Bajando por mi espalda hasta mi coño. Me tocaba yo misma leyendo eso, imaginando su aliento caliente en mi piel.
El Encuentro en el Bar y el Primer Contacto
Le respondí: ‘Tu pluma es buena, pero necesito más. Detalla tu garantía’. Y él soltó ese poema entero. ‘Mi lengua sabe… apretar un beso en tu boca impaciente…’ Lo leí jadeando, el corazón latiéndome fuerte. Olía a mi propia excitación en la habitación. ‘Vale, jueves 20h en La Baveta de la Chalota’, le dije. Le di mi número: 06 54 32 10 00.
Llego al bar, nerviosa, con un vestido negro ajustado que marca mis curvas. Huele a carne asada y vino. Lo veo: alto, moreno, ojos pícaros. ‘Mia’, dice sonriendo, y me besa la mejilla. Su barba roza mi piel, un escalofrío me recorre. Pedimos copas. ‘¿Lista para probar mi lengua?’, susurra. Río, pero mis pezones se endurecen bajo la tela.
‘Vamos a mi hotel’, digo yo, porque no aguanto más. En el taxi, su mano sube por mi muslo. ‘Hueles tan rico…’, murmura olfateando mi cuello. Saliva en mi boca al imaginarlo.
En la habitación, luces tenues. Me empuja contra la pared. ‘Primero, un beso’, dice. Sus labios carnosos aplastan los míos. Lengua dentro, jugosa, saboreando mi saliva dulce. Gimo: ‘Sí…’. Me quita el vestido. Sus manos ásperas aprietan mis tetas, 85C firmes de tanto gym. Chupa un pezón, tira con dientes. ‘¡Ahhh!’, grito. Duele rico, hormigueo hasta mi clítoris.
Me tumba en la cama. ‘Ahora, mi lengua sabe…’, recita mientras besa mi cuello. Lamidas lentas, húmedas. Piel de gallina. Baja al ombligo, mordisquea. Huele a mi sudor mezclado con perfume. ‘Abre las piernas’, ordena. Obedezco, coño depilado brillando de jugos.
La Explosión de Placer con su Lengua Experta
Su lengua roza mi ingle. ‘Qué olor tan puta… quiero decir, tan adictivo’, corrige riendo. Yo: ‘¡Lámeme ya!’. Se hunde. Primero el labio mayor, plano y largo. Zumbido de su saliva chupando. Luego el clítoris, círculos rápidos. ‘¡Joder, sí!’. Sensación eléctrica, piernas temblando. Introduce la lengua dentro, follando mi entrada. Saboreo su pelo entre mis dedos, huelo su colonia masculina.
Me pone a cuatro patas. ‘Ahora el culo’. Lamida en el ano, caliente y resbaladiza. ‘¡Dios!’, exclamo. Dedo en mi coño mientras lame el ojete. Ritmo brutal. ‘Voy a correrme…’, aviso. Él: ‘Aún no’. Me gira, 69. Su polla dura en mi cara, venosa, 18cm. La chupo, salada de precum. Él devora mi coño, dedos abriendo mis labios.
Exploto. ‘¡Me corro! ¡Aaaahhh!’. Chorros en su boca, él traga. ‘Deliciosa’. Luego me monta. Polla entra de golpe, llena. ‘¡Fuerte!’. Embestidas profundas, cama crujiendo. Sudor goteando, olores a sexo crudo. Cambio a vaquera: rebotando, tetas saltando. Él pellizca pezones. Segundo orgasmo, aprieto su verga.
‘Ahora a tomar’, gruñe. Me pone cucharita, entra por detrás. Mano en clítoris. ‘Córrete conmigo’. Grito, él eyacula dentro, caliente y espeso. Colapso, jadeando. ‘Eres una diosa’, dice besándome.
Hoy duele todo, pero qué felicidad. ¿Repetimos? Ay, chica, esa lengua… inolvidable.