Confidencia caliente: Mi follada salvaje con una pareja misteriosa en el camping

No habíamos dicho ni una palabra en el camino de las duchas a la tienda. Mi cabeza era un lío. Pensaba en lo que acababa de pasar, en Franck, en nosotros. Su mirada cuando todo ocurrió… llena de amor y sorpresa. Aún sentía el calor de ese cuerpo dentro de él, mientras yo lo tenía en la boca. ¿Fue planeado? ¿O solo un arrebato? Lo importante era hablar ahora.

Stéphanie… bueno, yo abrí la tienda y lo tiré de la mano adentro. Él cerró la entrada y me abrazó fuerte. Sus labios en los míos, su lengua enredándose con la mía. Me apretó contra su cuello, besando con tanta fuerza que me faltaba el aire. Minutos enteros así, solo besos, caricias con la lengua para decirle que lo amaba.

El primer encuentro en las duchas

Sus manos bajaron por mi espalda, rodearon mis nalgas. Pasó despacio, metiendo los dedos bajo la tela, sintiendo mi piel firme. Bajó entre mis muslos… el beso cambió. Me susurró al oído: «Te quiero». Me empujó suave al colchón. Me quitó la ropa, se acostó a mi lado. Sus dedos subieron a mis pechos, jugando con los pezones hasta endurecerlos. Yo cerré los ojos, labios entreabiertos. Él se desnudó y besó los míos otra vez. Tomó mi pecho derecho en la boca, chupó…

—¿Te gustó? —preguntó.

—No sé…

—Cuéntame qué pasó.

—Cárgame con la boca mientras hablo.

Sus labios volvieron a los míos, mejilla, mentón, cuello, pechos… lengua rozando mi piel.

—Ayer por la mañana, en las duchas después del jogging… me paré en los lavabos a lavarme los dientes. En el espejo vi pasar a una mujer desnuda. Se metió en una ducha, puerta entreabierta. Me enjuagué y miré. Agua cayendo por su cuerpo, manos con jabón en los pechos, bajando al vientre, al coño. Dedos entrando en ella. Mano izquierda a la boca. Abrió los ojos, me vio: «Chist…». Sentí manos en mi espalda. Me agarraron la cintura, subieron mi camiseta, me empujaron dentro.

Quise protestar, pero ella puso un dedo en mi boca, desabotonó mi sujetador, quitó la camiseta. Manos en mis tetas, bajando al short… desnuda ante ella. Me hizo girar. El hombre frente a mí, mirada dominante. Tomó mis manos, las puso en su pecho, las bajó a su polla. Enorme. No sé qué me pasó, pero la deseé. Me arrodillé, la metí en la boca como ella había hecho antes.

Mientras contaba, su lengua bajó a mi coño. Estaba empapada. Lamía mi jugo dulce, ojos cerrados, imaginando la escena. Olor a jabón mezclado con mi excitación, agua caliente aún en mi piel…

Pasión desbordada en la tienda de campaña

—Solo quería devorarla, meterla hasta la garganta. Impresionarlo. Nunca había chupado una polla tan grande, de un desconocido. Aspiraba, lengua en el glande, sacándola y tragándola entera. Me toqué el coño, estaba chorreando. Él puso manos en mi cabeza, me folló la boca. Entraba y salía, profundo. Se hinchó… se corrió. Tragué todo, salado, espeso. Agua parada. Silencio. Abrí ojos: solos. Sabor en la boca, coño fuente. Me duché, me vestí rápido y volví. Quería que me follaras…

Su boca subió a mis tetas, labios. Se hundió en mí despacio. Abrí ojos, brillantes de amor.

—Te quiero…

—Yo también. No te guardo rencor, es como un sueño. Estás tan deseable… Tu coño caliente me envuelve. ¿Y luego?

—Follar contigo fue tan bueno que lo olvidé. Volvimos a duchas, cerré puerta. La vi entrar. Dejé entreabierta. Se paró en tu ducha, se desnudó. Bella, serena, sabe follar. Entró. Oí agua, salí. Os vi. Tú ojos cerrados, creías que era yo. Él se acercó, desnudo. Me hizo entrar. Obedecí. Ella te chupaba. Él asintió. Te besé. Te vi sorprendido. Te tranquilicé con la mirada. Él se acercó por detrás, polla dura. Bajé, te chupé con amor. Sentí entrar en ti… tu temblor, dolor y placer. Aceleró, yo igual. Quería que corrieras con él. Se corrió dentro, tú también.

Él se movía en mí, polla entrando-salida completa. Río de jugos. Besos, lenguas. Manos en su cara. Ella apretó mis nalgas, profunda. «Te quiero». Respiración rápida, grité al correrme. Él conmigo. Se derrumbó sobre mí. Abrazados, polla aún dura dentro. Contraía el coño. Movió de nuevo. Me puse encima, cabalgando, besando. Dedos en mi coño y culo. Los sentía a través. Levanté, guié su polla a mi culo, de golpe. Removí, masturbándome. Él apretó tetas.

Me puse a cuatro, se la metí brutal. Entraba-salió entero, culo abierto. Dedos en coño. Grité. Corrida juntos, exhaustos. Dormimos.

Al día siguiente, calor en la polla. Me la chupaba. Moví, vi sus ojos amorosos. Chupadas, lenguas, manos. Corrí en su boca. Subió, beso con semen. Tragó. «Te quiero más que nada. Tu cuerpo, boca, olor, polla, sabor. Lo vivido fue fuerte, pero solo tú. No compartiré más. Amor eterno.»

—Te quiero, amor…

Hace cinco años. Nos casamos al año, hija dos años después. Amor infinito.

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