La Anomalía: Mi Confesión Erótica de un Embarazo Prohibido y Placer Intenso

Oye, amiga, no sé por dónde empezar… Estaba tumbada en esa camilla fría del hospital, con las piernas abiertas y ese gel helado resbalando por mi vientre. Hacía calor, el aire olía a desinfectante mezclado con mi sudor nervioso. El…







