Estaba sentada en el sofá de mi apartamento, frente a la tele con esas cursiladas navideñas. Me sonaba la nariz ruidosamente. El pañuelo arrugado se unía a la pila a mis pies. Dos horas antes, mi marido, Pablo, me llamó: su vuelo cancelado, no vendría hasta mañana. No pasaríamos Nochebuena a solas como soñábamos. Discutimos, lloré, y desde entonces ahogaba mi pena en whisky. Gluglú… el líquido ardía en la garganta.
Todo preparado: champán, mariscos, luces tenues, árbol con regalos. Me puse sexy: tacones de 12 cm, medias de red negra en mis piernas largas, minifalda roja con vuelo, bustier de terciopelo negro atado atrás, escotado sobre mis pechos perfectos. Debajo, lencería de encaje, paquetes regalo para mis intimidades.
La Noche Sola y el Whisky que Todo lo Cambió
Quinto vaso cuando llaman. Miro por la mirilla: un Papá Noel de espaldas.
—¿Qué quieres? —pregunto por la puerta, espiándolo.
—¿Señora María López? Estás en mi lista. Debo visitarte esta noche.
—Muy gracioso, pero ya tuve sorpresas, ¡buenas noches!
Cierro la mirilla, vuelvo al sofá. Grito al entrar al salón: él arrodillado ante el árbol, sacando paquetes de su saco.
—¿Qué haces aquí! ¿Quién eres? ¿Cómo entraste? —grito, buscando el móvil para llamar a la poli.
—Calma, ¿miedo al Papá Noel? —dice tranquilo, levantándose.
Voz suave, acento nórdico leve. Más de 1,80 m, enorme en su traje rojo. Pelo y barba blanca, pero unos 40 años. Se acerca, yo tiemblo, marco nerviosa.
—Inútil, no hay red, saturada esta noche.
¡Verdad! Pantalla en blanco. Corro a la puerta: no abre. ¡Encerrada!
—Tendrás que aceptar mi compañía. Invítame a ese whisky delicioso. Hace frío donde vengo.
Voy a la cocina, vuelvo con cuchillo de carnicero. Él en el sofá, sonriendo, sorbiendo whisky. Mi imagen sensual: rizos rojos sueltos, ojos verdes ardiendo, pechos agitándose, piernas en red separadas.
—¿Atacarás al emisario de Papá Noel?
TiemBlo, bajo el cuchillo. Él me da un vaso, lo bebo de un trago. Calor sube.
—Bien, ¿qué quieres?
—Regalar a niñas buenas. Abre esos paquetes.
Voy como en trance. Primero: consolador de cristal rosa, vibra en mi mano. Me sonrojo, tiemblo. Lo dejo, se apaga. Segundo: gato de nueve colas de visón blanco, pomo de marfil. Tercero: cadena plateada con joyas de acero, símbolos raros. Cuarto: cintas de seda multicolor, máscara de plumas negras.
Paquetes abiertos, lo miro esperando órdenes. No tengo miedo. Excitada, posesión total.
—Ponte la máscara y levántate.
Obedezco. Oscuridad, tiemblo en el salón. Lo oigo levantarse, ropa cayendo: plof. Siento su desnudez. Gira alrededor, huele animal, caliente, embriagador. Me roza, acaricia. Desata bustier: pechos libres en encaje, pezones duros. Desabrocha falda, cae. String negro oculta mi coño tembloroso.
Manos firmes en nalgas jugosas. Quita sujetador, baja tanga: arbusto dorado en triángulo. Solo medias, liguero, máscara. Dedos en vello, recorren labios húmedos. Atrás, ata muñecas con seda, brazos en capullo. Hombros atrás, pechos erguidos.
El Despertar y los Regalos que No Eran un Sueño
Cadena fría entre pechos, baja a piernas. Grito: pinzas en pezones, estiran. Dolor eléctrico. Se arrodilla, ecarte piernas. Cadena une pinzas a anillos en labios: clítoris expuesto, perlas de jugo. Dedos dentro, remueve miel. Me lame dedos: mmm, salado dulce.
Remonta cadena por culo, ata nuca. Gira, admira. Jugo chorrea, orgasmo sin tocar.
Quita medias, liguero, deja tacones. Whisky en boca: fuego.
—Tengo… ganas de pis… urgente.
Sonríe, tira cadena: descargas. Me lleva baño. Tiro en taza? No.
—Hazlo.
Me agacho, piernas abiertas. Chorros dorados del anillo, salpica baldosa. Él mira, yo exploto placer. Recoge gotas, me da probar: amargo, mío.
Me lava tibio. Tira cadena a dormitorio. Arrodíllame en cama, cara en almohadas, culo alto.
Espero, vulnerable. Vuelve. Colas visón acarician nalgas: frsss. ¡Plaf! Queman, ondas al coño. Mordisqueo sábanas, chorros.
Manos: masajea, abanica nalgas, saliva en ano. Dedos uno, dos: gimeee. Abre, mete pomo: bolas crecen, 5 cm. Pelo visón en ano. Juega: gira, saca-mete. Espasmos 15 min.
Suelta brazos, saca lento: pop-pop. Juego con caderas.
Gira, quita pinzas: ardor sangre. Libera todo. Nuda, acaricio moretones.
Me besa: lenguas devoran. Mordidas pechos, vientre, muslos. Lengua clítoris: ¡ahhh! Penetra coño, bebo jugos míos. Piernas aprietan cabeza, pelo blanco.
Quita máscara: dios griego, polla monstruosa. Toco, beso, chupo: crece, garganta. Pre-semen divino, trago.
Lía manos a cabecero, pies al borde. Piernas plegadas seda, coño expuesto. Consolador cristal: ilumina rosa, penetra: ¡explosión! Luces internas, río jugo.
Levanta culo, polla en ano: ¡sííí! Llena, minuit: semen quema entrañas. Grito, desmayo.
***
—¿María? ¿Estás bien?
Pablo sobre mí. Salón, sofá, whisky vacío.
—Perdón por anoche, triste noche…
Coño empapado, cojín mojado. ¿Sueño? Regalos bajo árbol: ¡los cuatro!
—Ven —digo, cojo paquetes, a dormitorio—. Hoy Navidad, recuperamos.