Estoy en mi piso de Madrid, 27 años, sudando un poco porque hace calor. Es noche cerrada, y yo sola con un vinilo viejo que encontré en el armario de mi padre. Él es un boomer total, siempre hablando de Brel, Gainsbourg… Pongo el disco al azar. De repente, suena ‘Je t’aime… moi non plus’. Esa voz jadeante de Serge, los gemidos ahogados de Jane Birkin… Uff, se me eriza la piel. Mi coño palpita ya, húmedo entre las piernas. ‘Qué puta canción’, pienso, pero no, sin malas palabras al principio, solo deseo puro.
Llamo a Pablo, mi amante de turno, 30 años, cuerpo atlético de gimnasio. ‘Ven ya, tengo algo para ti’, le digo por WhatsApp, voz ronca. Llega en 10 minutos, oliendo a colonia fresca y noche de verano. ‘¿Qué pasa, preciosa?’, me dice, abrazándome fuerte. Sus manos grandes en mi culo, apretando. ‘Escucha esto’, le pongo el volumen alto. Jane gime ‘Je t’aime…’, y Pablo me besa el cuello, mordisqueando. ‘Joder, qué caliente’, susurra él, lengua caliente en mi oreja, saliva tibia bajando.
La chanson boomer qui m’a allumée
Me quita la camiseta, pezones duros como piedras al aire fresco. Los chupa, succionando fuerte, ‘Mmm, qué ricos’, dice con la boca llena. Yo gimo bajito, ‘Sí… así…’. Sus dedos bajan mi short, encuentran mi tanga empapada. ‘Estás chorreando, nena’, ríe, metiendo dos dedos dentro. Deslizan fáciles, chapoteo húmedo, olor a sexo subiendo, almizclado y dulce. Me corro ya un poco, piernas temblando, ‘¡Pablo, no pares!’.
Lo empujo al sofá, le bajo los pantalones. Su polla salta, dura, venosa, cabeza roja brillante de precum. La huelo, masculino fuerte, me la meto en la boca. Chupo lento, lengua alrededor, ‘¡Dios, qué buena boca tienes!’, gruñe él, mano en mi pelo. Saliva goteando, gorgoteo cuando la trago profunda, garganta apretada. Él empuja caderas, follando mi boca, slap slap contra mis labios.
L’explosion de plaisir charnel
No aguanto más. Me monto encima, cowgirl, guiando su polla gorda a mi entrada. Baja despacio, estirándome, ‘¡Ay, qué llena me pones!’, grito. Empiezo a cabalgar, tetas botando, sudor perlando mi piel. Él agarra mis caderas, subiendo fuerte, ‘¡Fóllame más, cabrona sexy!’. La canción sigue, gemidos de Birkin mezclados con los míos, ‘Oh… je t’aime… ¡Sí!’. Olor a sudor, sexo, piel caliente pegajosa.
Cambio posición, a cuatro patas en el suelo. Él detrás, embiste brutal, polla golpeando fondo, ‘¡Toma, toma!’, slap slap nalgas rojas. Siento cada vena rozando mis paredes, clítoris hinchado frotando sus huevos peludos. ‘¡Me corro, Pablo!’, chillo, chorro caliente saliendo, empapando sus muslos. Él acelera, gruñendo animal, ‘¡Yo también!’, y explota dentro, semen caliente llenándome, goteando piernas abajo.
Caemos exhaustos, respirando agitado, canción terminando en fade out. ‘Estas viejas canciones boomer… son mejores que la mierda de ahora’, digo riendo, besándolo. Él asiente, ‘Sí, pura emoción sin postureo’. Y así, una canción, una historia que no olvidaré. Placer crudo, real.