Ay, chicas, os lo cuento fresquito, como si acabara de pasar. Estoy aquí en mi terraza de Bidart, oliendo a sal del mar y cloro de la piscina, con el cuerpo todavía temblando un poco. Justine, mi amiga del alma, llegó ayer con Axel, ese tío alto y fuerte que me dijo que era gay. Ja, qué gracia. Le di dos besos, noté su mirada clavada en mis tetas bajo el vestido ligero, pero bueno, pensé, ‘pobrecito, no le va eso’. Nos instalamos, charlamos de mi divorcio, de mi curro en teletrabajo, y zas, pantagruélico desayuno en la terraza con vistas al océano.
Justine en bikini, yo en mi mono pieza que deja la barriga al aire, tetas apretadas pero listas para saltar. Axel nos mira de reojo, fingiendo indiferencia. Bajamos a la piscina, el agua fresca rozando la piel, burbujas del jacuzzi tickleando. ‘¡Vamos al jacuzzi!’, digo yo, quitándome el mono sin pensarlo. Desnuda, el sol calentando mis nalgas firmes, pelo rubio mojado pegado a la espalda. Justine me sigue, sus pezoncillos duros bajo el agua. Axel se queda en el transat, maillot tenso, ja, ya sospechaba algo.
La llegada y el engaño que se desmorona
De repente, Justine se pone caliente del jacuzzi. Se acerca a Axel, le baja el elástico del bikini y… ¡le planta el coño en la cara! ‘Lámeme, Axel, no mires atrás’, susurra. Yo entro de la casa, la pillo colorada. ‘Tienes calor, ¿eh?’, le digo riendo. Luego, zas, me desnudo del todo. ‘¿Os molesta?’, pregunto con guiño. Salgo del agua despacio, tetas pesadas balanceándose, gotas resbalando por mi pubis depilado, labios hinchados ya de imaginar.
‘¡Axel hace masajes geniales!’, suelta Justine la puñetera. Y yo, con el lomo hecho mierda: ‘¿Me haces uno?’. Preparamos la mesa grande con cojín y toalla. Me tumbo boca arriba, desnuda, aceite solar chorreando por mis hombros. Sus manos grandes, calientes, amasando trapecios. ‘Tus pectorales están tensos’, dice él, bajando… rozando el borde de mis tetas. Ufff, pezones duros como piedras, cosquilleo hasta el clítoris. Justine se une, masajeando el otro lado. Brazos arriba, roce en los costados de las tetas, ¡temblores!.
Piernas flexionadas, manos en caderas, vientre… bajando al monte de Venus. Rotaciones suaves, tirando de mis labios, clítoris asomando, húmeda ya, olor a sexo mezclado con aceite de coco. ‘Trae toda la energía aquí’, gimo. Frío en el borde de la raja, jadeos cortos. Pies, dedos chupados casi, pantorrillas, muslos interiores… ¡casi me corro solo con el roce! Me giro boca abajo, cojín bajo pelvis, culo en pompa, raja abierta.
El masaje que enciende todo: del roce al éxtasis
Ellos dos masajeando fesses, separándolas con cada amasada. ‘Umm, qué bien…’, susurro. Suben por espalda, bajan, manos rozando vulva abierta, jugos chorreando. Luego, soplidos calientes por piernas, ¡escalofríos! Lenguas… ¡lenguas en piel! Se juntan en mis labios mayores, lamiendo, chupando. ‘¡Aaaah!’, grito, orgasmo explotando, squirteando en sus bocas. Sabor salado-dulce mío en sus labios cuando se besan.
Le beso a Axel al revés, lengua profunda, mordida en labio. Justine mama mis pezones, dedo en clítoris. Baja a lamerme, lengüetazos salvajes. Yo cojo las bolas de él, las chupo, saladas de piscina, resbalosas. Justine en 69 sobre mí, coños frotándose, yo lamiendo su ano mientras Axel lame el mío. Gemidos, chapoteos, ‘¡Más, joder, más!’.
En la mesa, ellas mamándome la polla a turnos, manos en ellas metiendo dedos, dos por coño, goteando. Justine a cuatro, Ingrid… yo… mordiendo tetas, dedo en G-spot. ‘¡Nooo, aaaah!’, squirt brutal de Justine, chorro caliente, lo lamemos los dos, sabor almizclado único. Yo empujo culo a Axel, ‘Fóllame la concha primero’, resbala fácil, pero ‘Demasiado suelta…’. Cojo su verga, la unto en mis jugos, al ano. Poquito a poco, ‘¡Sí, entra!’, dolor-placer, luego embistes profundas. ‘¡Te siento ahora!’, grito. Él explota dentro, semen caliente llenándome, nos derrumbamos riendo, sudados, oliendo a sexo puro.
‘¡Sabía que no eras gay!’, digo. Justine confiesa el timo por celos. ‘¡Me voy a desquitar!’, bromeo. Besos, risas, jacuzzi para limpiarnos. Chicas, fue… inolvidable. Cuerpos temblando, piel pegajosa, mar de fondo. ¿Repetimos? Ay, sí…