Confesión erótica: Mi sabbat salvaje en la lavandería con un desconocido

Ay, chicas, venid que os cuento… Era domingo por la tarde, resaca de campeonato. Me desperté a las tres, cabeza latiendo, boca pastosa como arena. La noche anterior, fiesta loca con gin-tonics y bailes sudorosos. Todo el cuerpo pedía clemencia,…