Mi siesta interrumpida en el Camino: un encuentro salvaje con un desconocido

Estaba tan cachonda… El Camino me tenía las piernas temblando, no solo de cansancio. Sudor por todos lados, el sol quemando la piel, y ese roce constante entre mis muslos al caminar. Oía mi propia respiración agitada, mezclada con el…