Mi secreto con Isabelle: El tanga que lo cambió todo

Esta mañana me despierto con el sol filtrándose por las cortinas. Marc duerme a mi lado, su respiración pesada. Me estiro, sintiendo aún el calor de su corrida de anoche entre mis piernas. Rápido, fade, como siempre últimamente. Bajo a la cocina, preparo café. El aroma fuerte me despierta del todo.

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De repente, oigo pasos. Marc aparece desnudo, cara seria, con algo negro en la mano. Mi corazón da un vuelco. Es el tanga de Isabelle. Ese que ‘tomé prestado’ ayer antes de irme de su casa. Lo puse bajo la cama adrede, después de nuestra levrette.

La confrontación matutina

—¿Qué es esto? —pregunta, voz tensa.

Lo miro, sonrío tranquila. Me levanto, voy a mi bolso. Saco la boca de oreja que encontré hace semanas en nuestro colchón.

—Primero explícame esto, cariño —digo, poniéndola en la mesa.

Se queda parado. Respira hondo. Se sienta. Pide café. Le sirvo una taza humeante. El vapor sube, olor tostado. Nos miramos. Silencio pesado.

—Vale, hablemos —dice al fin, sorbiendo despacio—. Ese tanga no es tuyo. ¿De quién es?

Suspiro, me siento frente a él. Mis pechos rozan la mesa, pezones duros por el aire fresco.

—Es de Isabelle. Mi colega. La que me ha hecho correrme como nunca.

Sus ojos se abren. Pero no hay rabia. Curiosidad. ¿Excitación?

—¿La divorciada? ¿Te has tirado a una tía?

Asiento, mordiéndome el labio. Recuerdo su lengua en mi clítoris, sus dedos en mi culo virgen ayer. Me mojo solo de pensarlo.

—Sí. Todo el fin de semana. Me ha follado en su sofá, en su cama. Me ha hecho eyacular como una fuente.

Marc traga saliva. Su polla se endurece visiblemente bajo la mesa. El olor a café se mezcla con su aroma masculino.

—Y tú… ¿con quién era esa boca de oreja? —pregunto yo, voz ronca.

—Una aventura en el trabajo. Pero ya acabó. Cuéntame más de ella.

Me río bajito. Me levanto, rodeo la mesa. Me siento en sus rodillas, sintiendo su erección contra mi culo desnudo. Huele a jabón y deseo.

—Isa es una diosa. Me lame la concha hasta que tiemblo. Sus dedos… ay, sus dedos en mi ano. Me corrió así ayer.

Gime, manos en mis caderas. Me besa el cuello, mordisquea. Su lengua caliente, saliva fresca.

—¿Quieres que te lo demuestre? —susurro.

—Sí, joder. Pero quiero verla. Preséntamela.

Me giro, beso su boca. Lenguas enredadas, sabor a café. Bajo la mano, agarro su polla dura, venosa. La acaricio despacio, pre-semen pegajoso en mi palma.

—Quizá. Pero ahora fóllame pensando en ella.

Me pone de pie, me dobla sobre la mesa. Siento el frío del mármol en mis tetas. Abre mis piernas. Su lengua lame mi coño aún húmedo de anoche. Gimo fuerte, eco en la cocina.

—Hueles a puta cachonda —dice, chupando mi clítoris.

Placer compartido sin tabúes

Empuja dos dedos dentro, curvados. Salpica mi jugo. Brinco, placer eléctrico sube por mi espalda.

—¡Isa me hace así! —grito.

Introduce un dedo en mi culo. Lentoo. Sensación rara, llena. Me corro rápido, chorros calientes en su mano. Grito ahogado, piernas temblando.

Se pone de pie, mete su polla de un golpe. Dura, gruesa. Me folla fuerte, pelotas chocando. Sudor gotea, olor a sexo crudo.

—¿Te gusta su concha? —jadea.

—Sí… pero la tuya también. ¡Más!

Cambiamos. Me sube a la encimera, piernas abiertas. Me penetra profundo, clítoris frotando su pubis. Besos salvajes, dientes en labios.

—Invítala esta noche —dice, acelerando.

—¿En serio?

—Sí. Quiero veros.

Exploto otra vez, uñas en su espalda. Él gruñe, se corre dentro, semen caliente llenándome. Nos quedamos jadeando, pegados, sudorosos.

Después, café frío. Planes. Le mando un WhatsApp a Isa: ‘Ven esta noche. Sorpresita.’ Su respuesta: ‘😈 Camino.’

El día pasa lento, excitada. Noche llega. Puerta suena. Isa entra, sonrisa pícara. Marc la mira, polla ya dura.

—Así que tú eres la que la hace gritar —dice él.

Ella ríe, se acerca. Me besa primero, lengua posesiva. Luego a él, rápida.

—Vamos a divertirnos —dice.

En el salón. Yo desnuda ya. Isa me tumba en el sofá, lame mis tetas. Marc mira, pajéandose. Olor a su pre-semen.

Chupa mi coño, dedos en ano. Gimo, miro a Marc.

—Ven —le digo.

Se acerca. Isa le chupa la polla, experta. Yo beso su boca. Luego ella me monta la cara. Su coño chorreante en mi lengua. Sabe salado, dulce.

Marc la folla por detrás. Gemidos triples. Sudor, fluidos por todos lados. Yo corro primero, ahogada en su concha.

Cambios: Isa de rodillas, yo lamiéndole el culo mientras Marc la penetra. Ella grita, eyacula en mi boca.

Fin loco: Yo cabalgando a Marc, Isa sentada en su cara. Orgasmos en cadena. Cansados, abrazados. Olors mezclados, piel pegajosa.

Esto es nuevo. Amor, deseo. Sin fin.

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