La noche en que volví a ser tu Suzie salvaje

Ay, amiga, no sabes lo que me pasó anoche. Bueno, te lo cuento todo, como si estuviéramos tomando un café. Mañana es el cumple de mi chaval, ya 18 años. No es mi hijo biológico, pero desde bebé lo crié con mi marido, como si fuera nuestro. Le digo siempre: ‘Sois iguales, los dos cabezotas como tu padre’. Y es verdad, en carácter puro.

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Llevamos un mes enloquecidas preparando la fiesta. Servilletas bordadas con su nombre, mantel a juego, deco perfecta, canapés y menú de Navidad. Yo cosiendo hasta las tantas, dibujando, horneando… Mi marido, un amor, me ayuda como puede: ‘Ciseaux, colle, horno a 180, ¡bien, jefa!’ Pero soy perfeccionista, eh. Él me mira, me anima, pero yo: ‘¿Y si cambio esto? ¿Y aquello?’ Hasta las dos de la mañana replanchando servilletas.

Preparando el cumple y mi deseo reprimido

Por fin, ‘Perfecto’. Me ducho rapidito, pero estoy muerta. Me meto en la cama a oscuras. Él llega, se acuesta suave. ‘Gracias… y perdón’, le digo. ‘¿Por qué?’, pregunta. ‘Por ser más mamá que mujer estas semanas. Mañana vuelve tu Suzie, la que te vuelve loco’. ‘Te quiero por eso’, responde. ‘Yo también, pero esta noche no puedo. Mañana en tu cama’. Y me duermo… o eso cree él.

La fiesta fue un exitazo. Todos alabando mi mesa, la comida. El chaval se va en su scooter a celebrar con su padre bio. ‘Déjame recoger’, le digo a mi marido. Subo, preparo la sorpresa. Me miro al espejo: 28 años, curvas que matan, piel suave. Me unto aceite comestible por todo el cuerpo, olor a vainilla y almizcle, resbaladizo, caliente. Coño lampiño, lo arranco todo para él, me encanta cómo lo mira.

Pongo porno suave en la tele, luces parpadeando. Me tumbo desnuda, piernas abiertas. Pienso en él, en su polla dura. Me meto el godemichét vibrante, grande, negro, zumbando bajito. ‘Ahhh…’, gimo suave. Lo muevo lento, froto el clítoris hinchado. Olor a mi coño mojado, salado, dulce. Sensación de lleno, pulsando dentro. Acelero, ‘¡Sí, cariño, fóllame tú!’, susurro. Orgasmo me arrasa: temblores, jugos chorreando, ‘¡Joder, sí!’. Lo dejo dentro, labios abiertos, brillando. Finjo dormir, respiración calmada. Espero.

Oigo la puerta. Silencio. Su olor a jabón fresco. Se arrodilla entre mis piernas. ¡Lo huelo! Nariz cerca, aspira profundo mi aroma post-orgasmo. ‘Mmm…’, murmura. Siento su aliento caliente en mi coño. Quiero gemir, pero no. Polla dura roza mi entrada, resbaladiza por el aceite y mis jugos. Entra despacio… ‘¡Dios!’, pienso. Llena más que el gode, caliente, venosa, palpitando. Late dentro, vivo.

La sorpresa en la cama y el éxtasis sin fin

Empieza a bombear suave, brazos apoyados. Ve su polla entrar y salir, chapoteo húmedo, piel contra piel. ‘Plop, plop…’, sonidos suaves. Yo finjo dormir, pero mi coño aprieta, ordeñándolo. Acelera, jadeos roncos. Siento su sudor caer en mi vientre. Huele a hombre excitado, almizcle fuerte. Mi clítoris palpita, quiero gritar. Él gruñe: ‘¡Suzie…!’. Eyacula dentro, chorros calientes, inundándome. ‘¡Ahhh!’, casi se me escapa. Se queda quieto, polla ablandándose, semen goteando fuera.

Me lo saca, lo para con dedos. Mete el gode de nuevo, lo gira. Lengua en mi clítoris: chupada suave, ‘slurp’. ‘¡Mmm…!’, finjo despertar poco a poco. Temblores suben. ‘¡Más!’, pienso. Aspira fuerte, dientes rozando. Giro caderas, manos en su cabeza: ‘¡Sí, amor!’. Vibra el gode, lengua serpentea. Orgasmo dos: ‘¡Me corro! ¡Aaaah!’, arqueo espalda, jugos salpican su cara. Olor intenso, sabor salado en su boca.

Sombras, orgasmo tres. Me corro otra vez, gritando bajito. Él no para, dedos dentro, curvados en mi punto G. ‘¡Joder, qué puta delicia!’, jadeo. Abro ojos: ‘Has tardado mucho’. ‘Perdón’, dice, sonriendo. Lo monto encima, polla dura de nuevo. Cabalgo salvaje: subo-bajo, tetas rebotando, ‘¡Plaf, plaf!’. Sus manos aprietan mis caderas, olor a sexo puro. ‘¡Fóllame fuerte!’, le digo. Cambio a perrito: él embiste, ‘¡Pam-pam!’, bolas golpeando mi clítoris. Grito: ‘¡Más profundo!’. Eyacula otra vez, yo exploto con él.

Hasta el amanecer. Orgasmo tras orgasmo. Cansados, sudados, pegajosos. ‘Me masturbé pensando en ti’, confieso. ‘Soñé contigo y me corrí’. Me besa: ‘Eres mi Suzie eterna’. Y así, amiga, reviví. Placer puro, crudo. ¿Qué tal la tuya?

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