Noche salvaje en el concierto: mi orgasmo secreto con Esden

¡Ay, chicas, no os lo vais a creer! Acabamos de llegar al concierto y ya estoy temblando de excitación. Esden está cañón esta noche, con ese pantalón blanco ajustado que le marca el culo perfecto, sin bragas debajo, ¿eh? Ese blanco fluo con su camiseta amarilla escotada, sus tetas firmes asomando… Sus ojos verdes me vuelven loca. Me coge de la mano y salimos del piso. Frente al espejo del ascensor, me besa suave y me dice:

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—Estás preciosa, mi amor. Esta noche nos lo vamos a pasar bomba, hace una semana que apenas nos vemos.

Preparadas para la fiesta

Sonrío, feliz porque ha notado mi esfuerzo: faldita roja voladora que deja ver mis piernas morenas, top verde lima con rayas amarillas, y los pendientes que me regaló. ¡Vamos a divertirnos!

En el coche, no paro de hablar: el DJ es el mejor, el sonido brutal, bailaré como loca bajo este calor de verano. Llegamos a la sala abarrotada, pantallas gigantes, todo vibra. Nos abrazamos esperando, la gente se aprieta, sudando, jóvenes de todos los colores, ambiente eléctrico.

¡Luces out! Gritos, oscuridad, y boom: haces de luz, explosiones, el bajo retumba en mi pecho. Todos enloquecemos, bailando pegadas. Esden detrás de mí, manos en mi cintura, bajando a mis nalgas. Susurra algo que no oigo por la música, pero lo siento: deseo puro.

Entramos en trance. Sus manos furtivas bajo mi falda, acariciando suave… luego firme. La multitud ciega al show. Me lame el lóbulo, baja mi tanga despacio. Piernas limitadas, coño al aire bajo la falda. Sus dedos rozan mis caderas, ingle, el vello púbico. Mis labios ya empapados, huelo mi propia excitación mezclada con sudor y colonia suya.

—Déjate llevar, mi vida —me murmura al oído, voz ronca.

Su dedo índice se cuela entre mis labios vaginales, moja, y ¡zas! entra en mí. Gimo bajito, el bajo tapa todo. Gira dentro, agita. Añade otro dedo, me folla suave pero profundo. Mano entera bajo falda, nadie nota nada. Música aporreando, luces estroboscópicas mareando.

De pronto, su otra mano en mi clítoris: frío raro. Algo frota, excita más. Dedos se abren en mi vagina, salen… y entra frío en mí. ¡Boules de geisha! Dos bolitas frías invadiendo mi calor húmedo. Giro la cabeza, la miro: sonrisa pícara, lengua en labios.

El clímax en la multitud

—¿Sorprendida? Son mágicas, unidas por un hilo a mis dedos. Eres mi marioneta.

Me muestra las hilitos. Intrigada, pero ya gimo. Manos bajo mi top, agarra tetas, pellizca pezones duros como piedras. Boca en cuello, besos húmedos. Las bolitas se mueven con sus dedos: chocan paredes vaginales, salen casi, vuelven adentro. Fourmillement intenso, placer eléctrico.

Cuerpo sudado, trance total. Gestos locos, respiración entrecortada. Coño ardiendo, clítoris hinchado, sensible al roce de aire. Soy suya, reacciono a cada tirón. Líquido chorreando por muslos, olor almizclado. Gimo fuerte, música lo ahoga. En público, eso me enciende más.

Su índice baja por mis nalgas, rodea ano. Tournoie, entra fácil: estoy tan relajada. Dedo anal + bolitas en coño + manos en tetas + bajo machacando + calor sofocante. Piernas hormiguean, nuca rígida, espasmos. Orgasmo brutal: todo negro un segundo, grito mudo, corazón latiendo en sienes.

Vagina aprieta bolitas, ano contra su dedo. Explosión, tiemblo, caigo en sus brazos. Ella me sujeta, preocupada:

—¿Estás bien, cariño? Perdona, no quería tanto. Te quiero tanto…

—Te amo más que nada —susurro, beso tierno. Aún ondas de placer. Mejor noche ever.

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