Ay, amor… Esta noche, después de una ducha calentita, estoy aquí en el sofá, solo para ti. Me puse el albornoz, pero ya lo tiré al suelo. Mi cuerpo huele a vainilla, fresco, suave. Estoy tumbada, una pierna sobre el sofá, la otra colgando, desnuda del todo. Pienso en ti, en tus mails calientes… y siento cómo mi coño se moja ya.
Empiezo despacito, ¿sabes? Una mano recorre mi piel, los pechos, los pezones que se endurecen al toque. La otra baja, roza mi monte de Venus… Dios, estoy tan sensible. ‘Mmmh…’, gimo bajito. Mi clítoris ya palpita, hinchado, pidiendo más. Lo acaricio con la yema del dedo, círculos suaves… el placer sube lento, profundo.
En el sofá, después de la ducha, el deseo me invade
Imaginándote aquí, amor. ‘Ven, tócame tú…’, susurro al aire. Mi coño chorrea ahora, esa humedad cálida, pegajosa, que huele a deseo puro. Meto un dedo, despacio… dentro está ardiendo, las paredes se aprietan. ‘¡Ay, sí!’, jadeo. Saco el dedo, lo miro brillar con mis jugos, lo pruebo… salado, dulce, mío.
Me abro más las piernas, las rodillas arriba. Uso aceite perfumado, vainilla otra vez, lo echo en mi mano y lo extiendo por todo el coño. Desliza tan bien… ‘Ohhh…’, mi voz tiembla. El clítoris asoma, rojo, hinchado como nunca. Lo masajeo firme, arriba y abajo, sintiendo cada vena, cada pulso. Mi cadera se mueve sola, ondula, busca más.
‘Imagíname lamiéndote, amor’, me digo, mientras froto más rápido. Los labios de mi coño se abren, expuestos, sensibles al aire fresco. Introduzco dos dedos ahora, curvo hacia arriba, toco ese punto… ¡joder, qué eléctrico! Gemidos más fuertes, ‘¡Ah! ¡Ah!’, el sofá cruje bajo mis caderas. Huelo mi excitación, fuerte, animal.
El placer se acumula en el bajo vientre, como una bola caliente. Paro un segundo, aprieto los muslos… casi me corro. ‘No aún, espera…’, respiro hondo. Vuelvo, con el pulgar en el clítoris, dedos dentro follándome. Mi otra mano aprieta un pecho, pellizca el pezón… dolor-placer que me enloquece.
Caresses lentas que me llevan al éxtasis
Me siento, piernas muy abiertas, coño al frente como para ti. Lo miro en el espejo de enfrente: mojado, brillante, clítoris erecto. ‘Mírame, amor, estoy tan cachonda por ti’. Acelero, chorreo más, jugos corren por mi culo, mojan el sofá. Gimo sin control, ‘¡Sí, fóllame con la mirada! ¡Córrete conmigo!’.
La tensión crece… bajo vientre contraído, coño palpita. Ralentizo, preciso: círculos en el capuchón del clítoris, freño sensible. ‘¡Voy a…!’. La bola explota, olas de calor suben. Piernas tiemblan, arqueo la espalda, ‘¡Aaaahhh!’. Chorros calientes salen de mí, squirteo un poco, moja todo. Contracciones una tras otra, grito tu nombre, ‘¡Amor! ¡Sííí!’.
Sigo frotando suave, alargo el orgasmo. Mi coño late, sensible, hipersensible. Cae el primer chorro en mi tripa, caliente, viscoso. Lo unto, pruebo… sabe a placer puro. Otro en el pecho, resbala lento. ‘Mmm, qué rico…’. Me relajo, piernas flojas, respiración agitada. Mi coño aún palpita, satisfecho.
Me quedo quieta, sonriendo. Cuerpo pegajoso de sudor y jugos. Pienso en ti, en cómo te contaría esto al oído. ‘Fue increíble, amor… por ti’. Ahora, dulce cansancio, ojos cerrados, feliz. Buenas noches con sonrisa.