Marlene en el hammam: mi confesión más caliente

Ay, chicas, no sé por dónde empezar… Acabo de salir de ahí y aún tiemblo. Mi amiga, la que hace la estética, me insistió tanto. ‘Es divino, Marlene, te vas a relajar como nunca’, me dijo con esa sonrisa pícara. Le creí. Quedamos a las 19h en el hammam Boudoir, en la calle San Jacques, aquí en Grenoble. Hace un calor de locos en julio, pero bueno, ya estaba hecho.

Llego a casa del curro, sudada perdida. Me quito la blusa de un tirón, el sujetador morado de encaje no aguanta mis pechos redondos, las areolas asoman. Los libero y uf, las tetas se erizan con el roce. La falda cortita vuela al sofá rojo de cuero. Mi compi del trabajo se rio esta mañana: ‘¡Escándalo esa falda, Marlene!’. Le hice un giro de 360, le enseñé el culo prieto, solo un hilo blanco de tanga calada entre las nalgas.

La llegada y el primer contacto

Sus ojos brillaron… A lo mejor otro día. Ahora, el tanga. Está pegado a mi coño depilado por la humedad. Separo las piernas, tiro… Se despega de mis labios hinchados, sudados. ¡Ay! Casi salto. Me miro en el espejo: alta, morena, en tacones, levantando la pierna, culo perfecto, tetas firmes. Me encanta.

Ducha fresca, manos por todo el cuerpo, dedos en el valle, subiendo colinas… Corto el agua. Hay que ir. La puerta es enorme, tallada con figuras enredadas. Toco, se abre sola. Pasillo con estucos árabes, como en Granada. Al fondo, una mujer gigante sonríe.

—¿Eres Marlene?

—Sí…

—Te esperábamos. ‘¿Nosotras?’…

—Pasa.

Entra en una sala de mármol alto, música árabe suave. Se llama Yasmina, la alta. Me presenta a Zhora, bajita con tetas enormes que estiran su blusa, y Aïcha, joven, piel morena, ojos azules intensos.

—¿Quieres desnudarte?

—¿Aquí?

—Sí.

Vale, me quito corsé y falda. Me miran. Sujetador fuera, cubro tetas. Tanguita abajo, me agacho rápido, culo al aire sin darme cuenta, ano depilado, raja morada visible. Me enderezo, respiro hondo. Sus ojos recorren mi cuerpo: Yasmina al culo, Zhora a mi pelito negro sobre el clítoris, Aïcha a mis pezones duros.

—Vamos —dice Yasmina, señalando la puerta.

Pasillo húmedo, me siguen. Espejos por todos lados, mi culo se mueve ondulante, sé que lo miran. Primera sala: vapor, agua chorreando, mesas de mármol.

—Tumbada boca abajo.

¡Las tres desnudas! Yasmina flaca, coño liso; Zhora curvas, labios menores negros colgando; Aïcha pechos pera firmes, labios gruesos cerrados como verdugo.

—Nosotras nos depilamos todo, tradición —explica Yasmina—. ¿Quieres que te quitemos tu ‘billete de metro’ después?

—Eh… ya veremos.

El masaje que se volvió salvaje

Me tumbo. Mármol caliente, liso, mojado. Sudor sale, relajo. Ojos cerrados.

Manos en tobillos, suben gemelos. Otras en nuca, bajan espalda. Abro ojos: ombligo de Aïcha brilla, su pubis gordo, fenda cerrada a centímetros de mi nariz. Se inclina, labios se aplastan en la piedra, se abren: labios menores rosas, dentados, asomando y escondiéndose.

Abajo, manos en muslos, suben a nalgas, estiran piel. Mis labios se abren, humedad crece, clítoris roza mármol. Aïcha tira piel de riñones, ano expuesto. Gimo bajito.

Yasmina y Zhora abren mis piernas de golpe.

—¡Qué coño más bonito! —susurra Zhora.

Dedos rozan perineo, ano. Aïcha a cuatro patas sobre mí, cabeza en mi culo. Soplo caliente en ano. Lengua toca pliegues…

—¿Te gusta?

—S-sí…

Lame círculos, penetra. ¡Joder! Grito suave, cabeza arriba. Manos bajo vientre, me alzan, cadera alta. Dedos en coño: labios estirados, clítoris pelado, pellizcado.

—Mira cómo chorreas, puta —ríe Aïcha.

A cuatro patas, ofrecida. Zhora chupa mi teta derecha, Yasmina mete dos dedos en coño, Aïcha lengua en ano profundo.

—¡Más! ¡Folladme así!

Giro, boca arriba. Aïcha se sienta en mi cara, fenda abierta, jugos en mi lengua. Sabe salado, dulce. Lamí su clítoris escondido.

—Ay, sí, mamá… —gime ella.

Zhora 69 con mi coño, lengua girando, dedos en ano. Yasmina me besa, tetas contra tetas, pezones rozando.

Córrete primero, Marlene. Olas, grito en coño de Aïcha. Ellas siguen, Zhora folla mi coño con puño suave, Aïcha se corre en mi boca, Yasmina frota clítoris en mi muslo.

Sudor, gemidos, olor a sexo, vapor. Salgo temblando, piernas gelatina. Quiero volver ya.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *