¡Ay, amiga! Acabamos de firmar los papeles y ya estamos aquí, en nuestra nueva casa enorme en el campo. Dos meses de trámites y por fin… es nuestra. Yo, citadina de toda la vida, con 27 años, abierta al sexo como siempre, emocionada por esta aventura. Mi marido y yo, listos para inaugurarla a nuestra manera. Él me mira con esa sonrisa pícara… ‘Vamos a bautizar cada habitación, mi amor’, me dice susurrando al oído. Su aliento caliente me eriza la piel.
Entramos por la puerta principal. El aire huele a madera fresca y pintura nueva. Nos abrazamos fuerte, nuestros cuerpos pegados. ‘Bienvenida a casa’, murmura él, y me besa profundo. Sus manos bajan por mi espalda, aprietan mi culo. Yo gimo bajito, ‘Sí, amor, empecemos aquí’. No hay muebles aún, solo plantas y un banco. Me siento en él, abro las piernas. Él se arrodilla, sube mi falda. ‘Estás mojada ya’, dice oliendo mi sexo. Su lengua lame despacio, chupando mis labios hinchados. Huele a mi excitación, salado y dulce. Gimo fuerte, ‘¡Más, joder!’. Él mete dos dedos, los mueve rápido. Yo me corro temblando, chorros calientes en su boca.
De la Entrada al Salón: Besos y Primeras Caricias
Pasamos al salón grande. Frente a la chimenea imaginaria, sobre la alfombra que trajimos. ‘Quítate todo’, le ordeno. Nos desnudamos. Su polla dura, venosa, gotea precúm. Yo me tumbo, abro las piernas. ‘Fóllame como en los viejos tiempos’, le pido. Él se pone encima, missionero clásico. Su peso me aplasta delicioso. Entra de un empujón, ‘¡Qué apretada estás!’, gruñe. El sonido de piel contra piel, chap chap chap. Huele a sudor nuestro. Yo clavo uñas en su espalda, ‘¡Más fuerte!’. Nos corremos juntos, su leche caliente llenándome.
En la sala de comedor, la mesa de cristal fría nos espera. ‘Túmbate’, dice él. Mi espalda helada contrasta con mi coño ardiendo. Él se para frente a mí, frota su verga en mi raja. ‘Mira cómo brilla con tus jugos’, ríe. Chupa mis pezones duros, mordisquea. Yo jadeo, ‘Métela ya’. Cruzo piernas en su cintura, lo atraigo. Él bombea duro, la mesa tiembla. Por la ventana, ¿nos ven los vecinos? Ese riesgo me excita más. ‘¡Me vengo!’, grito. Él eyacula dentro, chorros potentes.
La biblioteca, con libros por todos lados. Nos sentamos en sillones enfrentados. ‘Lée algo erótico’, le pido. Él lee una historia caliente, su voz ronca. Mi mano baja a mi pantalón, me toco despacio. ‘Mírame’, digo. Él abre la braguette, saca su polla tiesa. Nos masturbamos mirándonos. ‘Qué guapa estás corriéndote’, dice cuando tiemblo. Su semen sale disparado, salpica el suelo. Huele a sexo puro.
En el despacho, él mira por la ventana. Yo a sus pies, chupando su polla. ‘¡Dios, qué boca!’, gime. La succiono profunda, garganta hasta las bolas. Saliva chorreando, glup glup. Él agarra mi pelo, folla mi boca. Se corre en mi lengua, sabor amargo y espeso. Trago todo.
Subimos al primer piso. En la escalera, levanto mi falda, sin bragas. ‘Mira mi culo’, digo. Me arrodillo, abro nalgas. Él mete la nariz, lame mi ano. ‘Hueles tan rico’, murmura. Lengua dentro, húmeda y caliente. Corro al cuarto de invitados, abro la ventana. Me apoyo en el alféizar, culete al aire. ‘Por detrás, amor’. Él escupe en mi ano, entra lento. Duele rico, estira. ‘¡Grita para la valley!’, dice. Bombea fuerte, yo aullo de placer. Orgasmo anal brutal.
En la otra habitación pequeña, 69 en los colchones. Yo arriba, chupando su polla mientras él lame mi coño. Dedos en mi culo. ‘¡No pares!’, suplico. Me corro primero, ahogo sus gemidos con mi flujo. Luego lo termino, leche en mi boca.
Cocina, Dormitorio y Baño: Placeres Intensos e Inolvidables
Baño de arriba, ducha chiquita. Me enjabono su polla, masajeo. Dedo savonado en su ano. ‘¡Me vas a hacer correr!’, grita. Eyacula en mi mano. Yo lo saboneo a mí, él dos dedos en mi coño y culo.
Abajo, cocina. Yo con delantal, harina en las manos. Él detrás, manosea tetas, pellizca pezones. Dedos en mi coño empapado. ‘Pídemelo’, dice. ‘Fóllame contra la encimera’. Me doblo, él entra vaginal. Golpes fuertes, plancha chapotea. Huele a harina y sexo. Me corro, jugos por piernas. Luego en la mesa, yo lo chupo. ‘Con miel’, digo, unta. Lo trago todo.
Nuestra habitación, gran cama. Lo ato al marco. Pluma del jardín por su cuerpo. Entre labios, clítoris. ‘¡Para, me muero!’, gime. Collor de perlas, lubricado, froto mi raja. Cada perla rebota en mi clítoris, grito orgasmo tras orgasmo.
Baño grande, ducha italiana. Él sentado, yo me empalo anal en su polla. ‘Lento, amor’. Trémulo, lleno. Cojo un pepino del jardín, lo meto en coño. Doble penetración, follo frenética. Sus manos en tetas, me corro explotando.
Para acabar, garaje. En el coche, él conduce imaginario, yo le hago una paja. ‘En la lavadora en marcha’, digo en la buanderie. Vibraciones en mi clítoris mientras folla. Orgasmo final.
¡Uf, amiga! Nueva casa, nueva vida. Sexo en cada esquina. ¿Te imaginas? Aún huelo a él por todas partes.