Historia fantaseada a dos manos (y no solo…)

Ay, amiga, si supieras lo que me pasó esta tarde… Estoy en el tren de vuelta a casa, el vagón casi vacío, y no paro de pensar en Fran, mi amante. Ese cabrón me ha dejado el coño hecho un charco. Me dijo que soy una mujer completa: marido, hijos, curro, casa… y él. Pero hoy me pinchó con un viejo fantasme que aún no hemos cumplido. Ir a un club libertino juntos.

No sé si hacerlo me hará más feliz, pero joder, solo imaginarlo me pone la piel de gallina. Siento el calor subiendo del estómago al pubis. Mi mano roza el vientre, baja… Las rodillas se aprietan, luego se abren un poco. Cierro los ojos y veo la habitación del hotel. Fran en boxers, yo a sus pies. Su polla hinchándose, el olor a macho, a deseo. Me mojo solo de recordarlo.

El tren y el voyeur que me encendió

—Ven aquí, guarra —me dijo él antes, con esa voz grave que me deshace.

Mi mano se cuela entre las piernas, bajo la falda. El aire fresco entra, me estremezco. Aprieto la palma contra mi clítoris, empiezo a moverla despacio. Imágenes: su lengua en mi teta, chupando el pezón duro. Huele a mi humedad, dulce y salada. Respiro fuerte, las mejillas ardiendo.

Levanto la falda, quiero más. Abro los ojos de golpe y… ¡joder! Un chaval joven, unos metros más allá, me mira fijamente. Sonríe pícaro. Me congelo, mi mano quieta en la braguita empapada. Él se pone el dedo en los labios: ‘Shhh’, y me hace gesto para que siga.

Dudo, pero las palabras de Fran vuelven: ‘La primera vez, solo mira mientras te follo por detrás…’. Cierro los ojos otra vez. Mi mano retoma el ritmo. Tiro de la braguita, roza el clítoris, ¡uf! Piernas temblando, abriéndose y cerrándose solas. Huelo mi excitación fuerte ahora, mezclada con el olor a tren viejo.

Meto la mano dentro, toco mis labios hinchados, calientes, resbaladizos. Masajeo rápido. Pecho arriba, pellizco los pezones duros bajo la blusa. Fran susurra en mi cabeza: ‘Muéstrale todo, déjate ver’. Abro los ojos. El chico se toca el pantalón, bulto enorme, ojos clavados en mi coño.

Nuestras miradas se cruzan. Me muerdo el labio. Echo la cabeza atrás. ‘¡Sí!’, pienso. Ecarte las bragas del todo, mi sexo al aire, brillando. Él jadea bajito. Yo gimo suave. Subo los pies al asiento de delante, abro las piernas como una puta. Un dedo dentro, luego dos. Chapoteo húmedo, sonidos obscenos en el silencio del vagón.

—Ohhh… —susurro, viendo cómo él se frota más rápido.

El orgasmo llega como un rayo. Cuerpo temblando, coño contrayéndose alrededor de mis dedos. Salgo flotando. La voz del altavoz anuncia mi parada. Él corre a los váteres, mancha en el vaquero. Me ajusto riendo por dentro. Hoy he hecho gozar a tres tíos: Fran, el voyeur y mi marido esta noche, que me folló como loca.

Pero los sueños no paran. Me despierto empapada, soñando con hombres rodeándome, Fran dirigiéndolos. ‘Toma su polla, chúpala’, dice él en mis sueños. Fran me sonsaca detalles del tren y me convence: ‘Vamos al club, solo miramos’. Videos porno que me manda: esposas ofrecidas a machos. Me corro viéndolos.

Llega el día. Nervios a flor de piel. Me depilo todo, string, medias, falda corta. En el restaurante, su pie sube por mi pierna.

—¿Lista para volar, preciosa? —me dice, mano en mi muslo.

Un par de copas y ya no pienso. Beso salvaje en la calle. Entramos al club. Luces tenues, olor a sauna y sexo. Hôtesse simpática explica reglas. Fran propone: ducha, sauna, spa…

En la ducha privada, nos enjabonamos. Mi mano en su polla dura, venosa, oliendo a jabón y pre-semen.

El club: intercambio caliente en las duchas

—Para, no me agotes ya —ríe él.

Oímos pasos. Un pareja nos espía. ‘Es normal’, dice Fran besándome.

Sauna: calor asfixiante, vapor. Otro pareja desnuda, acariciándose. Nos sentamos cerca. Él echa agua, su polla tiesa al aire. Ella la masturba lento. Yo aprieto la mano de Fran.

—Mira, te va a gustar —me susurra.

La rubia nos sonríe perversa. Masturbo a Fran al ritmo de ella. Calor infernal, pollas palpitando. Salimos.

—Hola, soy Fran. Ella, María, mi amante —dice él.

—Fernando y Camila —responden sonriendo.

Duchas abiertas. Nos lavamos viéndonos. Ellas a cuatro patas, chupando pollas. Camila me llama con el dedo. Fran asiente. Me arrodillo, lame su polla con ella. Olor a polla dura, sabor salado. Nuestras lenguas se rozan, tetas frotándose.

Camila coge condones. Enfunda a Fran, se pone a cuatro, coño depilado reluciente. Fran entra despacio.

—¿Bien? —me mira.

Asiento. Fernando me pone igual. Coños frente a frente, follados fuerte. Gemidos: ‘¡Ah! ¡Sí!’. Nos besamos, tetas aplastadas, pezones rozando. Sudor, agua, olor a sexo puro. Otro pareja mira.

Orgasmo grupal: grito, tiemblo, ellas igual. Los tíos se corren dentro. Camila chupa las pollas post-gozo.

Al bar, charlando, riendo. Volveré, amiga. Esto es vida.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *