Ay, chicas, no os imagináis lo que me pasó hace dos meses. Estaba aburrida un viernes, navegando por internet, y vi un anuncio de Happy End. Sonaba a timo, pero mi ex, Sergio, me dejó hace cinco años sin explicaciones y aún me picaba. Me inscribí, di mis datos, y al día siguiente me llamaron. Una voz grave, Charles, me convenció de una cita gratis.
Fui a sus oficinas en La Défense. Firmé el contrato, no era caro, y empezaron las sesiones. Revivimos mi historia con Sergio: cómo me follaba de maravilla pero me plantó por otra. Me entrenaron para seducirlo, pick-up y todo eso. Dos meses nada, hasta que llegó el sobre con entradas para un concierto de Bach en Gaveau.
El reencuentro en el concierto de Bach
Allí estaba él, a mi lado. ‘¡Hola, Sergio!’, dije fingiendo sorpresa. Nos miramos de reojo durante la música. Al final, ‘¿Un trago?’. En la brasserie, charlamos del pasado. ‘¿Te acuerdas de aquella vez que te conté el libro erótico, la tía espiando por la cortina?’, le solté. Se acercó: ‘Sí, y me puse como una moto, pero eras una mojigata entonces’.
‘¿Y ahora?’, pregunté bajito. ‘Ahora osero más’, murmuró. Nos calentamos con vodkas. ‘Estoy casada, pero mi marido está en un partido de fútbol’. Le conté que él iba siempre. Nos despedimos con un beso que prometía más. Quince días después, otro concierto.
La sala oscura, nosotros al fondo. Primera suite, Bach en violonchelo. Su brazo contra el mío… no se aparta. Sarabanda: su mano en mi rodilla. ‘¿Qué haces?’, susurro. ‘Oser’, responde apretando. Quiero quitarla, pero sube la falda, roza mi collant. Huele a su colonia, mezclado con mi humedad creciendo. Fin del movimiento, la retira. Estoy jadeando.
Segunda suite, gigue: me pasa el brazo por hombros. Me tenso, pero me relajo. Tercer movimiento, bourrée: mano en muslo, sube rápido. Inmovilizo, pero débil. Llega a mi coño, lo roza sobre el collant. Moja todo. Entre movimientos, retira. ‘Quédate…’, suplico. No.
Cuarta, courante: abre cremallera de falda, toca tetas firmes. Recuerdo perfecto. Prélude quinta: mete dedos en bragas, tose pubic exuberante, moja clítoris, penetra. Gimo bajito, huelo a sexo. Se retira, suspiro frustrada.
Sexta, allemande larga: cojo su polla dura por pantalón. ‘Tienes con qué oser’, digo abriendo bragueta. Nos pajereamos mutuo, discreto pero exquisito. Sudor, respiraciones agitadas, música cubriendo gemidos.
El clímax en el hotel con espejos sin tain
Fuera, ‘¿Por qué?’. ‘Placer, reglas mías’. Nos besamos voraz. ‘¿Variaciones Goldberg para adultos?’, propongo. Hotel cerca, habitación. Nudos ya, lo monto, su polla gruesa entra fácil, húmeda. Gemidos, ‘¡Más rápido!’, corro, venimos juntos. Olor a semen, sudor salado.
‘Primera variación: lengua’, digo. Me lame coño, lengua en clítoris, dedos dentro. ‘¡Síii!’, tiemblo orgasmo. Ella me besa con pestañas en huevos, loco. Varias rondas, polla en boca, 69, todo.
Segundo pago a Happy End feliz. Tercera cita: hotel antiguo, sorpresa. ‘¿Recuerdas el libro? Hoy realidad’. Cortina, espejo sin tain. Pareja entra, se desnuda rápido. Ella curvas, él barba. Se chupan 69.
Nuevo par, masked, desnudos. Quatuor. Yo desnuda, Sergio lame mi coño, huelo a ellos follando. Orgasmo mordiendo almohada. Monta, folla mientras miramos: doble penetración, vibrador girando en coño, ano.
Levrette, me penetra fuerte, slap piel, ‘¡Fóllame como puta!’, grito. Orgasmo bestial. Ducha, jabón resbalando tetas, me folla contra pared.
Fuera, ‘Gracias por sorpresa’. ‘¿Sin mí? ¿Sin Marquenterre?’. Encuentra mi tarjeta en bolso. ‘¡¿Qué?!’. Explico: yo contraté Happy End para ti, mi regalo, no olvidaba nuestro sexo. Lágrimas, abrazo, beso. ‘Tercera temporada: follamos forever’. Happy End real.