¡Hola! Soy Laura, tengo 27 años y… uf, no sé por dónde empezar. Todo comenzó con un mail. Un anuncio simple: ‘¿Tienes agallas? Fantasma por realizar’. Respondí ‘Sí’ sin pensarlo. Él empezó a bombardearme con preguntas. Cada día, un mail nuevo. Me hacía reír, me halagaba. ‘Eres divina, sensual’. Me mojaba leyéndolo.
Sus palabras eran como caricias. ‘¿Te atreverías con los ojos vendados? Sin ver, solo sentir’. Yo, temblando: ‘Sí… pero tengo miedo’. Él: ‘Las sensaciones se multiplican. Besos, lenguas, manos…’. Me tocaba mientras leía, el clítoris hinchado, olor a excitación en mi habitación. Orgasmos solos, gimiendo su nombre imaginado.
Los mails que me atraparon
Me pedía fotos. Le envié una de mis tetas erectas. ‘¡ERES MAGNÍFICA!’. Me describía su mundo libertino. Orgías, cuerpos entrelazados. Yo fantaseaba. Un día: ‘¿Y si son dos hombres? O una mujer y yo. Seis manos, tres bocas’. ‘¡No, pervertido!’, escribí, pero borré. ‘Sí, pero primero contigo’. Estaba enganchada.
Finalmente: ‘Estoy lista. Dime dónde’. Me dio la dirección de un hotel discreto. ‘Lleva lencería sexy. Vendado los ojos y espera’. Esa noche, me puse corsé negro, medias hasta muslo, tanga mínima. Perfume dulce, corazón latiendo fuerte. Entré, habitación oscura, olor a sábanas limpias y algo masculino. Me vendé, me tumbé desnuda menos la lencería. Espera eterna. Sudor en la piel.
Puerta. Pasos lentos. ‘Hola, belleza’, voz grave, ronca. Frío en la nuca. Sus dedos rozan mi cara. ‘¿Estás bien?’. ‘Sí… toca’. Sus labios en mi mejilla, olor a aftershave fresco. Manos en mi cuello, bajan lentas. Desabrocha el corsé. Tetetas libres, pezones duros como piedras. Los pellizca suave. ‘¡Ahhh!’. Gimo bajo.
Me besa el cuello, chupa oreja. Saliva caliente. ‘Relájate’. Sus manos recorren muslos, aroma a mi coño húmedo sube. ‘Hueles delicioso’. Separa piernas. Dedos en el tanga, lo aparta. Lengua en mi clítoris. ¡Dios! Lamida lenta, chupando. ‘Mmm, tan dulce’. Ruido de succión, mi jugo chorreando. Caderas se mueven solas. ‘¡Más! ¡No pares!’.
La noche de los sentidos desatados
De repente, otra mano. En mi teta. ‘¿Qué…?’. ‘Shhh, confía’. Voz nueva, más joven. Dos bocas ahora. Una en mi coño, lamiendo profundo, lengua dentro. Otra chupando pezón, mordiendo suave. Olor a sexo, sudor mezclado. Manos everywhere: una en culo, dedo en ano rozando. ‘¡Joder, sí!’. Grito. El primero: ‘¿Te gusta?’. ‘¡Sí, folladme!’.
Me ponen a cuatro patas. Coño expuesto, aire fresco. Polla dura roza entrada. Grande, venosa. Entra despacio. ‘¡Ufff, qué apretada!’. Empuja, llena. Olor a macho, bolas golpeando. Otro en mi boca. Gorda, salada. Chupo, baba cayendo. ‘Buena chica’. Ritmo: plac, plac. Sudor gotea. Giro pezones, clítoris frotado.
Cambio. Me tumban. Uno cabalgándome, polla profunda. Otro en culo, lubricado. Doble penetración. Estirada, ardor placentero. ‘¡Ahhh, me partís!’. Gimen: ‘Córrete, puta’. Sensaciones: fricción, calor, pulsos. Olor a semen cerca. Orgasmos múltiples. Chorro mío moja sábanas. Ellos eyaculan dentro, caliente, pegajoso.
Después, caricias. Quitan venda. Dos tíos guapos, sonriendo. ‘¿Repetimos?’. Yo, jadeando: ‘Sí… pronto’. Salí temblando, coño dolorido, feliz. Ahora, cada mail me excita igual. ¿Y tú, te animas?