Uff, acabo de bajar de esa colina del parque, las piernas me tiemblan todavía. El sol se ponía, el aire fresco me erizaba la piel desnuda. Olía a tierra húmeda, a hierba pisada. Mi vestido colgaba de una rama, con el chaleco. Solo botas hasta las rodillas y el máscara veneciana cubriendo mis ojos. Sobre mi teta derecha, en rotulador grueso: ’36’ y debajo ‘puta’. Mi Amo me mandó esto: follar con 36 tíos para graduarme como su puta perfecta.
Me acerco a él, lo veo de espaldas, contemplando la ciudad. Se gira, ojos como platos. ‘Vaya, hace calor, ¿no? Pero estás… demasiado expuesta’, dice calmado. Sonrío, señalo mi ropa. ‘Tranquilo, todo está ahí. No hay nadie más’. Me acerco más, mis caderas anchas balanceándose, tetas pesadas moviéndose. Piel normal, 28 años, vientre suavecito.
El Ascenso a la Colina y el Encuentro
‘¿Haces naturismo en la ciudad?’, pregunta. ‘No estamos en la ciudad, y solo somos tú y yo’. Su mirada baja al ’36’. ‘Eso… me intriga’. ‘Tócalo’, le digo. Se acerca, mano en mi teta derecha. La aprieta, juega con el pezón. Umm, se endurece al instante. ‘¿Dejas que muchos te manoseen así?’, dice mientras amasa. ‘Llámame de tú. Es mi Amo quien me manda follar 36 veces. Tú eres el 14’.
Sus manos en mis dos tetas ahora, apretando fuerte. Huele a su sudor limpio, mezclado con el mío. ‘¿Y los otros? ¿Buen folladores?’, pregunto yo. ‘Meh, normales. Pero tú…’. Me arrodillo, saco un condón del máscara. ‘Ponte esto después de chupártela’. Le bajo el pantalón, su polla semi-dura sale. La huelo, a hombre, a deseo. La meto en boca, chupando lento. Slurp, slurp. Se pone dura, venosa, palpitando.
‘¡Joder, qué bien!’, gime. La capucho hábil, me pongo a cuatro patas. Faldillas al aire, coño húmedo goteando. Me agarra caderas, entra de golpe. ¡Ahhh! Sensación plena, estirándome. Empuja fuerte, plaf, plaf. Olor a sexo, a cyprine. ‘¡Hmmm! ¡Más!’, gimo. Sudor resbalando por mi espalda, él jadeando encima.
El Frenesí del Sexo sin Límites
Se retira, pone la punta en mi culo. Lubri del condón ayuda. Empujo atrás, entra fácil. Ya estoy acostumbrada, mi Amo me entrena así. ‘¡No es la primera vez!’, dice. ‘No, coge mi culo a menudo. Y los otros también’. Plaf, plaf, más profundo. Duele rico, placer quemando. Grito: ‘¡Aaaah! ¡Sí!’. Huele a todo: tierra, sudor, polla.
Eyacula dentro, caliente a través del condón. Se retira, me hace arrodillarme. Vierte el semen en mis tetas. ‘¡Masajéalo!’. Obedezco, untando, lamiendo dedos. Salado, pegajoso en boca. Su polla sucia otra vez en mi boca, la revivo. Dura de nuevo. ‘¡Otra ronda, puta!’. Me folla vaginal, anal, boca. Cinco veces más, sin condón al final. Orgasmo tras orgasmo, piernas temblando, coño y culo ardiendo.
Al final, exhaustos. ‘Eres un Amo nato’, le digo. Saca el cuadernito. ‘Firma, comenta’. Miro sus ojos, sonrío. Él escribe: ‘Puta perfecta, lista para ser grande’. ‘Gracias, número 14’. Me visto, bajo la colina. Cuerpo marcado, satisfecho. Falta 22 más, pero esta noche… inolvidable. Uff, aún siento su polla dentro.