Me llamo Clara, tengo 27 años y vivo en un pis pequeñito en lo alto de un edificio viejo. Estudio química, pero… uf, las mates y la física me matan. Soy rubia, con curvas de infarto, ojos azules claros que brillan cuando me excito. Me encanta el sexo, las emociones fuertes, sentirme deseada hasta el fondo.
Todo empezó en una fiesta estudiantil. Yo con mis amigas, aburridas, y de repente… lo vi. Alto, delgado, camisa ajustada marcando pectorales. Me miraba de reojo, pero yo fingí no darme cuenta. Al final de la noche, voy al baño, salgo y ¡zas! me roza. ‘Perdón, señorita’, dice con voz grave. ‘No pasa nada, hay mucha gente’, respondo seca. ‘Soy Adriano, ¿te invito a una copa?’. ‘¡Ja! El típico ligón, buena noche’. Le planté ahí, pero… su mirada me quedó grabada. Olía a colonia fresca, madera y hombre.
El encuentro casual que lo cambió todo
Semanas después, llueve a cántaros. Me pillo bajo un porche, empapada, tiritando. Se para un tío con paraguas. ‘¿Te ayudo? Vivo cerca, rue de Gavarnie’. Levanto la vista… ¡Adriano! ‘Gracias, vivo en Aragnouet’. Me da su gabán de lana, cálido, huele a él. ‘Quédatelo, paso mañana a por él’. Su piel rozó la mía al dármelo, un escalofrío.
Al día siguiente, bajo con el gabán. ‘Gracias, soy Clara. Estudio química pero voy mal en mates’. ‘Puedo ayudarte’, ofrece. Quedamos en un bar. Diabolo menthe, cursos sobre la mesa. Sus manos grandes explicando ecuaciones, voz calmada. ‘¿Entiendes ahora?’, pregunta cerca de mi oreja, aliento caliente. ‘Sí… gracias’. Nos vemos luns y jueves. MacDo, charlas de familia. Me cuenta de sus hermanos, yo de mi hermano pequeño. Su risa profunda me moja.
El bar cierra por vacaciones. ‘Ven a mi casa’, dice. ‘No, ven tú a la mía, en todo bien todo honor’. Sube las escaleras, code 3945. Mi pis: limpio, planta floreciendo, ventana sin vis-à-vis. Nos ponemos a estudiar. Salade casera del frigo, crujiente, vinagreta fresca.
Una noche, nubes negras. Truenos lejanos. Toco y ¡bum! Rayo ilumina todo. ‘¡Entra rápido! Tengo pánico a las tormentas’, grito temblando. Cierro persianas. Otro rayo, explosión. Me lanzo a sus brazos. ‘Tranquila, Clara, estoy aquí’. Huele a lluvia y sudor nervioso. Tiembla mi cuerpo contra el suyo, duro, musculoso. Hora tras hora, truenos retumban, vibran las paredes. Me aferro a su cuello, cabeza en su hueco, piel salada.
‘Voy a dormir. Quédate, porfa’. Se pone en boxers, camiseta. Yo, camisón subido, culo al aire sin darme cuenta. En la cama, espalda con espalda. Su calor me envuelve, olor a macho excitado. ‘Ya pasa la tormenta’, susurro. Me giro, mano roza… ¡su polla tiesa! ‘¡Adriano! ¿Te pongo así?’. ‘No hagas caso… tu piel…’. Me sonrojo, pero me pego. ‘Recuerdas la fiesta, te rechacé. Luego la lluvia, me ayudaste sin pedir nada. Meses ayudándome, sin tocarme. Eres más que amigo. Yo… te deseo. Fóllame’.
La pasión desbordada en la tormenta
Sus labios suaves, beso tierno que explota. Lágrima en su ojo, emoción. ‘Desde la fiesta te quería. Ahora…’. Me tumba, piernas abiertas, las suyas en mi espalda. Boxer abajo, polla gorda, venosa, cabeza húmeda rozando mi coño mojado. ‘¡Ahora!’. Empuja, entra de golpe. Pubis contra pubis, lleno, estirándome. ‘¡Sigue, joder qué rico!’. Va-et-vient lentos, sale entero, brilla de mis jugos, olor a sexo crudo, almizcle. Acelera, piel chocando slap-slap, mi boca abierta, gemidos ‘ah… ah… sí’. Siento venírsele, se para. ‘¡Sin condón!’. ‘Estoy segura, fóllame’.
Agarra su polla, mete. Empujo caderas, grito cada embestida profunda. Él gruñe ‘Clara… uff…’. Jets calientes inundan mi útero, contrae todo. Yo exploto, ojos en blanco, uñas en su espalda, ‘¡Sííí!’. Sudor gotea, saboreo sal en su cuello.
Abrazados, piernas enredadas. ‘Increíble…’. Besos hambrientos, tetas rozan su pecho, pezones duros. Se gira, culo contra su vientre. Mano atrás, mete polla en mi raja resbaladiza. Lento, lado a lado, susurros ‘qué apretadita…’. Empujo al vientre, levrette. Faldillas redondas, espalda arqueada. Polla entra-sale, globos temblando, vista hipnótica. Olor a corrida y coño mezclado.
Tiembla entera, gemido gutural. Coño aprieta, ordeña. No aguanto, chorros dentro, ‘¡Claraaa!’. Ella remueve orgasmo doble. Caemos, besos suaves, sueño feliz.
Desde entonces, inseparables. Saqué notas top, coloco juntos. El ligón cayó enamorado… y yo, en su polla.