Confidencia erótica: Mi vecino voyeur, Nathan y el embarazo sorpresa

Estoy en el despacho del cardiólogo, esperando que vuelva con los resultados. Me tiemblan las piernas, no sé qué pensar. El corazón me late fuerte, como si supiera algo que yo no. Repaso los últimos meses en mi cabeza… uf, ha sido una locura.

Era diciembre, yo tenía 27 años, en vacaciones de la uni. París estaba helada, pero mi piso ardía a 27 grados por culpa de la calefacción loca. Me pasaba el día casi desnuda, en braga y sujetador, o a pelo directamente. Ese jueves, dormía tirada en la cama, sudando bajo las sábanas grises. Un pitido insistente me despierta: Chris, mi mejor amiga. ‘Venga, salimos a cenar, te va a encantar la sorpresa’. Eran las 18h, había dormido dos horas.

El encuentro caliente con el vecino del quinto

Me levanto, los visillos abiertos. Mierda, el vecino del quinto me saluda con una sonrisa y… ¿una cámara? Cierro de golpe, el corazón acelerado. Ese tío siempre me mira, pero nunca hablé con él. Salgo frustrada, con falda hasta las rodillas y medias, mostrando piernas.

Llego al japonés a las 19:30. Chris entra con Nathan y Rob. Nathan… ay, ese chico me vuelve loca desde hace dos años. Chris lo sabe, pero somos competitivas, siempre compitiendo por ser la más sexy. Nos sentamos en el suelo, yo en tailleur, falda subiendo un poco. Hablamos, bebemos sake. Mi falda se desliza, enseño el borde de las medias. Nathan mira, su paquete se marca. Me mojo pensando en liberarle la polla.

Chris susurra algo a Nathan, Rob se va, ellos proponen ‘pasear’. Me siento idiota, me voy corriendo. En casa, un sobre: ‘Clara’. Dos fotos mías desnuda en la cama, culo y tetas perfectos. Un número atrás.

Marco sin pensar. ‘¿Qué quieres?’. ‘Hola Clara, solo conocerte’. ‘Ven ahora, a mi casa’. ‘Código 1462’. Subo nerviosa. Luz tenue, copas de champán listas. ‘Borra las fotos’. ‘Vale, pero quédate’. Brindamos. Charla, tensión. Me planto, le beso. Sus manos en mi culo bajo la falda. Le quito la camiseta, él me tumba en el sofá. Baja mi braga empapada, lame mi coño. Huele a mi excitación, salado. ‘Fóllame’, susurro.

La noche inolvidable con Nathan y el primer anal

Saca la polla dura, larga. Sin condón, entra de golpe. Estoy tan mojada que va hasta el fondo. Gimo, él acelera. Cambio a perrito, abro piernas, coño brillando. Me clava fuerte, huevos golpeando mi clítoris. Su pulgar en mi ano, entra un poco. Me corro gritando bajito, él eyacula dentro, caliente, chorrea por mi muslo. Cojo fotos, me visto y me voy, aún caliente.

Dos días después, SMS de Nathan: cita. Voy al bar. ‘¿Por qué con Chris?’. ‘Era para tu regalo de Navidad’. Me lleva a su piso, ojos cerrados. ‘Abre’. Collar precioso. Nos besamos, urgencia. En su cama, le bajo el bóxer, polla gorda, gota precúm salada. La chupo hondo, garganta llena, él gime ‘joder’. Me pone a cuatro, lame mi coño y ano, lengua en todo. Me penetra, me corro explotando, él dentro.

Horas después, otra follada larga. Al amanecer, levrette con pie en hombro. Su polla resbala, dedo en culo. Glande en mi ano virgen, entra suave. Lleno, me besa mientras me folla el culo. Tetas sensibles, pezones duros. Acelera, orgasmo brutal, grito alto. Sale, semen en barriga y tetas, poco pero delicioso.

SMS de Chris: ‘¿Te gustó?’. Sonrío. Ahora con Nathan es pasión total, sin límites, anal, todo. Pero hace dos semanas, corazón raro. Voy al cardio.

Entra con su asistente. ‘Nada grave, pero… estás embarazada’. Me desmayo. Despierto en suelo. ¿Del vecino o Nathan? Si es voyeur, no. Si de mi amor, el mejor regalo navideño.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *