¡Ay, amigas! No sé por dónde empezar… Estaba tan cachonda esa noche, después de una ruptura de locos. Pierre, un amigo, me presentó a Marco, su colega masajista. Decidí probarlo en su garaje improvisado. Me tumbé boca abajo, oliendo a aceite esencial, ese aroma dulce y embriagador que me ponía la piel de gallina.
Sus manos… Dios, eran mágicas. Calientes, firmes, deslizándose por mi espalda. Sentía cada músculo deshacerse. ‘¿Te gusta?’, me susurró al oído, su aliento caliente en mi nuca. ‘Sí… sigue…’, gemí bajito. De repente, me giré, ya no aguantaba. ‘Baja más’, le dije, abriendo las piernas un poco.
La rencontre inattendue et le premier massage explosif
Se arrodilló entre mis muslos. Su lengua tocó mi clítoris, suave al principio, lamiendo mis labios hinchados. El sonido húmedo, chap chap, me volvía loca. Olía a mi excitación, ese olor almizclado y salado. ‘¡Joder, lames de puta madre!’, grité, agarrándole la cabeza. Mi coño palpitaba, jugos chorreando por sus labios. Corrí tan fuerte que lo aparté, temblando, sudor en la frente, baba en la boca.
‘¡Para, no aguanto más!’, jadeé riendo. Lo tumbé, lo monté de un salto. Su polla dura, gruesa, entró en mí de golpe. ‘¡Ahhh sí! Fóllame fuerte’, exigí tirando de sus pelos. Él me pilló las caderas y me taladró, profundo, rápido. Minutos eternos, mis tetas botando, piel chocando con piel, plaf plaf. Corrí otra vez, un grito gutural desde las entrañas. Lágrimas, sudor, todo mezclado.
Me calmó con contracciones suaves dentro de mí, manos en mi culo. Nos besamos, lenguas enredadas, sabor a mi coño en su boca. ‘Venga, vámonos con tus amigos’, dijo él. Me puse su camisa larga como minifalda, sin bragas ni sujetador. ‘Estás loca’, reí, pero me encantaba la libertad, el roce del aire en mi piel desnuda.
Llegamos al salón, risas, copas de champán burbujeante. Marina, la mujer de Pierre, en una robecita fina, tetas libres balanceándose. ‘¡Por fin! Entiendo por qué tardasteis’, bromeó Pierre. Charla animada, pero yo cuidadosa para no mostrar mi coño lampiño.
Marina me picó: ‘Seguro que vas sin bragas’. ‘¡Qué va!’, negué enfadada. Pero luego… me levanté, quité la bufanda, desabroché la camisa despacio. Botón a botón, crujido del fuego en la chimenea. Se quedaron mudos, bocas abiertas. Me senté con piernas abiertas, coño expuesto, húmedo aún. Puse la mano de Marco en mi muslo interior.
‘Magnífica, tus tatuajes son arte’, dijo Marina. ‘Ven si te quitas las braguitas’, la provoqué. Pierre le bajó el tanga negro, besando sus nalgas redondas. Ella se sentó en la mesa, piernas abiertas, coño rosado brillando.
L’exhibition torride et l’orgasme matinal en groupe
Marina me tocó los tatuajes, dedos suaves en mi piel tatuada. Me puse de rodillas, espalda a ella, para que viera el de mi nalga. Se arrodilló, beso en lo alto de mi raja, calor subiendo.
Noche genial, besos casi en labios al despedirnos. En la cama con Marco, cucharita. Él mordisqueándome la oreja, yo cogiendo su mano para masturbarme. Dedos en mi clítoris, en mi coño chorreante. Corrí rápido, su polla dura contra mi culo.
La guié dentro de mí, él me folló suave al principio, luego fuerte. Presionando mi clítoris, gemidos ahogados. Corrí dos veces más, él eyaculó dentro, chorros calientes llenándome.
Por la mañana, me despertó su meada, pero yo igual. Natural, pis calientes en el váter. ‘No nos protegimos anoche’, dije. Me contó lo de Marina, un trío previo. ‘Me mola chica-chico, pero nada de dos tíos’, le advertí excitada.
Me monté encima dormida casi, su polla deslizándose en mi humedad matinal. Me folló despacio, luego yo cabalgando salvaje hasta correrme gritando. Pierre y Marina entraron con café, riendo.
Marina me acarició, manos en tetas, yo contra Marco follada. Ella lamió mi clítoris, su lengua en nuestra unión. Olor a sexo denso, jugos por todas partes. Marco casi corre, ella sacó su polla, chupó y metió dedos en mí. Él explotó en su boca, ella se lo pasó a Pierre en un beso.
‘¡Pierre adora el semen así!’, rieron todos. Ahora Marco tiene su salón de masajes, yo vendo mi tienda. Vamos a su casa, a la mía, a veces con ellos. Vida de placer puro, amigas. ¿Queréis detalles más?