Confiance torride en taverne : ma nuit d’amour sauvage avec Jam

Oye, chica, siéntate que te cuento lo que me pasó anoche en la taberna. Estaba sola, recogiendo las mesas, el último cliente se había ido. Jam seguía ahí, con su jarra vacía, mirándome con esos ojos… Eh, no sé, me ponía nerviosa. Le dije: ‘Voy a cerrar pronto, Jam, mejor vete a casa, sobre todo si no bebes más’.

Él se giró, respiró hondo y soltó: ‘Ati, mi cama está vacía desde que te conocí. No sé cómo decírtelo, te amo, mi corazón late solo para verte’. Ay, madre, directo al grano. Me quedé muda. Me senté frente a él, tomé su mano, cabeza baja. ‘Jam… estoy tocada, de verdad, pero… te quiero mucho, pero…’.

La déclaration inattendue après la fermeture

Sentí su frente contra la mía, silencio pesado, olor a cerveza y sudor masculino. De repente, sus labios rozaron los míos. Me aparté un poco, sorprendida. ‘Jam, mejor vete, por favor’. Pero él se levantó, yo lo seguí a la puerta. Se giró, me miró… Pasó las manos por mis caderas, me besó de nuevo. Esta vez no lo rechacé. Abrí la boca, su lengua entró, caliente, húmeda. Con el pie cerró la puerta.

Sus manos subieron a mis tetas, apretando suave, la otra en mi culo, amasándolo. Yo también ardía, olor a deseo en el aire. Bajé a su cinturón, lo desabroché. Se quitó la camisa, yo tiré sus calzones. Su polla dura saltó, venosa, palpitante. La tomé en la boca, chupando lento, sintiendo cada vena hincharse, salada, cálida. Él metió la mano en mi coño, ya empapado. Encontró el clítoris, lo frotó. Metí dos dedos en mí, gimiendo bajito, ‘Ahh…’.

Sus dedos subieron a mi ano, lubricado con mi jugo, rozando el agujerito. Me aparté, me desnudé rápido, piel erizada por el aire fresco. Él también se quitó todo. Nos pegamos, piel contra piel, suave, caliente. Lo empujé a la mesa, lo tumbé. Abrí sus piernas? No, él me tumbó a mí, abrió las mías. Su lengua en mi coño, lamiendo, girando en el clítoris. ‘Mmm, qué rico tu néctar’, dijo, subiendo a besarme, compartiendo mi sabor dulce y salado. Yo jadeaba, ‘Sí, Jam, no pares…’.

Se puso de rodillas, metió la polla despacio. Entró fácil, resbaladiza. Vaivén lento, masajeando mis tetas duras, pezones erectos. Aceleró, plaf plaf contra mi piel, olor a sexo fuerte. Exploto yo primero, ‘¡Ahhh! ¡Sííí!’, contracciones apretándolo. Él se hundió profundo, corriéndose dentro, caliente, chorros potentes. Me besó los pechos, mordisqueando pezones, pinchazos placenteros.

Nos ébats débridés sur la table

Quise más. Lo empujé, subí encima. Su polla revivió, dura otra vez. Me senté, la sentí llenarme, caliente. Ondulé caderas, adelante atrás, frotando clítoris contra su pubis. Él sonreía, manos en tetas. Aceleré, ‘Uf, uf…’, jadeos míos. Sentí su corrida venir, me incliné atrás, embistiéndolo fuerte. Él eyaculó, inundándome, y yo orgasmo brutal, temblando, casi cayendo.

No salió, nos abrazamos. Su cabeza en mis tetas, mano en mi culo. dedo en ano, aún húmedo. Lo empujé más profundo, temblé. ‘Métemela ahí donde están tus dedos, porfi’, susurré. Nunca lo había hecho anal, pero quería. Me puso a cuatro en la mesa, abrió mi ano con dedos, uno, dos, tres. Yo me tocaba el clítoris, gimiendo ronca.

Posicionó la polla, entró lento, ardor placentero, estirándome. Vaivén, yo frotándome. Metió dedos en coño, doble penetración. Exploto yo, ‘¡Dios, qué gozo!’, él cambió a coño, corriéndose otra vez, profundo.

Agotados, caímos en una silla. ‘Mañana abro temprano, ven a dormir conmigo’, le dije febril. ‘Vale, pero no dormiremos mucho’, contestó sonriendo. Subí las escaleras, culo al aire, él detrás babeando. La noche fue eterna, folladas sin parar, gemidos resonando. La taberna cerró al día siguiente… pero se oían ruidos…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *