Confiance torride : ma folle rencontre trans dans l’AVE

Ay, chicas, no os lo vais a creer… Estaba yo en el AVE de Madrid a Barcelona, primera clase, super tranquila. Muy temprano, poca gente: solo una pareja de abuelos ya roncando y un tío mono, de unos 40, currando en su portátil. Llevaba mi vestido ceñido, escote generoso, mis tetas morenas apretadas… Me pilló mirándolo cuando me quité el abrigo. Nuestras miradas… uf, se cruzaron. Sonreí, picarona.

Él intentó leer el periódico, pero yo notaba sus ojos en mí. Olía a su colonia fresca, mezclada con el café del vagón. El tren arrancó suave, vibrando un poco bajo mis muslos. Los revisores pasaron, soltando chorradas machistas con mi billete. Él me guiñó, como solidarizándose. Le devolví la sonrisa, más caliente.

La drague irrésistible en première classe

No aguanté. Me levanté, me acerqué despacio, balanceando las caderas. Mi culo redondo marcándose en el vestido. Me incliné a su oído, mi aliento caliente rozándole la oreja: “Voy a retocarme… ¿Las туалas de primera son espaciosas, eh?”. Guiño y me voy, sintiendo su mirada clavada en mi trasero.

Oí sus pasos detrás. Dudó delante de la puerta. La abrí un poco: “¡Ven ya, guapo!”. Entró, cerré. Espacio justo, pero su cuerpo pegado al mío. Olía a deseo, sudor leve. “¿Quieres jugar, coqueto?”, le susurré, mano en su paquete. Ya duro. Se hinchaba bajo el traje.

Lo besé fuerte, lenguas enredadas, saliva dulce-salada. Sus manos en mis tetas, apretando pezones duros. Bajé su cremallera, pantalón abajo. Boxer tenso. Saqué su polla gruesa, venosa, goteando pre-semen. Me arrodillé. “Mmm… qué pollón…”, lamí el glande, sabor salado, caliente. La tragué entera, garganta profunda. Chup chup, succiones húmedas. Él gemía bajito: “Joder… sí…”. Olor a macho excitado, bolas pesadas en mi barbilla.

Estaba a punto de correrse, pero me levanté. Nuestras pollas rozándose. Él notó algo… grande. Mano en mi entrepierna. “¿Qué…?”, ojos abiertos. Reí suave: “Yo también tengo sorpresa, mi amor. ¡Mira!”. Levanté falda, string abajo. Mi polla negra, 25 cm tiesa, glande hinchado, palpitando. Venas marcadas, olor almizclado subiendo.

“Chúpamela, ¿vas?”, empujé su cabeza. Abrió boca, titubeando. Calor húmedo envolviéndome. Lamía torpe al principio, pero aprendía rápido. “Eso, guapo… más hondo… hum…”. Mano en su pelo, follando su boca. Gemí: “¡Ay, qué bien chupas!”.

L’orgie explosive dans les toilettes

No aguanté más. “¿Quieres mi polla en tu culito o la tuya en mí?”. Él, callado, me pajeaba fuerte. Sonreí: “Vale, te follo yo. Los casados como tú adoráis esto…”. Se giró, pantalón bajado, culo blanco apretado contra lavabo. Escupí en su ano, dedo dentro: apretado, caliente.

Glande contra su rabadilla. “Relájate… ábrete…”. Empujé. Crac, entró. Él gruñó: “¡Aaaah! Duele…”. Pero seguí, centímetro a centímetro. 25 cm llenándolo. Recto ardiendo, apretándome. “¡Joder, qué culito virgen!”. Empecé a bombear, lento… rápido. Plaf plaf, piel contra piel. Sudor goteando, olor a sexo crudo.

Sus gemidos: “Sí… más… fóllame…”. Se pajeaba, polla goteando. Yo levanté mi top, tetas saltando. “Mira, follado por una mujer con polla… ¿te mola?”. Él en el espejo, cara de placer-dolor. Bombeé fuerte, huevos golpeando.

“¡Me corro!”, rugí. Chorros calientes inundando su culo. Sacudidas. Me retiré, semen chorreando. “Ahora tú”. Me arrodillé, su polla en mi boca. Sabía a mí, a él. Tragó todo, chupando hasta vaciarle.

Nos vestimos rápido, jadeando. Volvimos a sitios. Abuelos dormidos… pero el abuelo abrió un ojo, guiño pícaro. ¡El viejo lo oyó todo! Uf, qué viaje…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *