Confesión ardiente: Mi día de sexo prohibido y peligro en Dubái

Ay, chicas, no os lo vais a creer… Acabo de volver de Dubái y tengo que contároslo todo, como si estuviera susurrándoos al oído. Tengo 28 años, soy española, abierta como el mar, y adoro el sexo que te deja temblando. El calor, el deseo, las sensaciones que te recorren el cuerpo… Uff. Fue esta mañana, en mi villa con piscina a rebosar, mirando el golfo Pérsico. El sol ya picaba a las siete, treinta grados, mi piel sudada, olor a sal y cloro. Me quité el albornoz blanco, suave como seda, y me metí desnuda en el agua fresca. Plaf. El chapoteo me erizó la piel, pezones duros al instante.

Nadé hasta el borde, apoyé los codos, cabeza en manos, piernas flotando. El agua me lamía las nalgas, fresca contra mi calor. De repente… unas manos grandes por detrás. Sergio, mi amante, atlético, bronceado perfecto. Me agarra los pechos por abajo, dedos ásperos en mis pezones. ‘Buenos días, preciosa’, murmura, voz ronca, aliento caliente en mi cuello. Su polla dura contra mis nalgas, rígida, caliente. La froto despacio, ‘Mmm, sí… así’, gimo bajito. El agua chapotea suave.

El despertar húmedo en la piscina infinita

No aguanta más. Empuja, entra en mi coño de un golpe. ‘¡Ay!’, jadeo, piernas abiertas, empalándome más. El agua nos mece, su verga me llena, roza el fondo. Me giro, envuelvo sus caderas con mis piernas largas, brazos en su cuello. Nuestras bocas se pegan, beso húmedo, lenguas enredadas, sabor a menta y deseo. ‘Fóllame fuerte’, le digo, ojos en ojos. Él empuja, salpica agua, mis tetas rebotan. Gimo alto, ‘¡Sí, joder, más!’. El orgasmo nos pega juntos, mi coño aprieta, él se corre dentro, chorros calientes. ‘Eres increíble’, suspira, besándome el cuello.

Salgo como Venus, agua chorreando por mi piel dorada, nalgas firmes, coño aún palpitando. Él me mira, ‘Dios, qué cuerpo’. Río, le saco la lengua, pezones tiesos al aire. Me ducho rápido, vapor caliente, jabón olor a jazmín resbalando por mis curvas. Jessica, mi asistente, me espera. ‘Hoy coaching con Jasmine’, dice. Conductor Ahmed me lleva, tráfico loco, olor a gasolina y arena caliente.

Llego a la villa de Jasmine, lujo árabe, mármol blanco, cascada en el hall fresca. Ella, velada, ojos con kohl, djellaba. ‘Bienvenida, hermana’, voz suave. Se sienta en cojines, té dulce, loukoums pegajosos. Me cuenta: su marido, rico emiratí, la engaña con chicas jóvenes. Quiere segunda esposa. ‘Ayúdame a reconquistarlo, Claudia. Enséñame trucos’. Dudo, ‘No suelo… pero piénsalo’. Me ofrece probar con una de esas chicas. ‘Llámame, estoy sola’. Su francés perfecto me deja muda.

Encuentros prohibidos y la irrupción de la policía

De vuelta, piscina con Jessica, bronceándonos. Teléfono: Imène llega. Se quita abaya, adolescente puta, uniforme escolar, faldita corta, medias blancas. 15 años, dice. ‘Jasmine me mandó’. Muestra tetas operadas, 85C, perfectas, piel tensa, pezones rosados. ‘Tócalas’, ofrece, masajeándolas, gemidito. ‘Mi madre pagó en LA’. Jessica casi toca, yo paro. ‘Vístete, niña’. Cuenta: folla anal, oral, para quedar virgen. ‘Su marido me casa en dos meses’. Se va, abaya negra flotando.

Noche cae, piscina iluminada, moucherons zumbando. Nado desnuda, agua tibia ahora. Pienso en sus tetas, toco las mías, naturales, suaves. Pezones endurecen, pellizco, ‘Mmm…’. Manos bajan, vientre plano, monte de Venus. Dedos en labios, húmedos ya, olor a mi excitación mezclado con cloro. Clítoris sale, froto suave, jadeos ahogados. ‘¡Oh, sí!’. Piernas tiemblan, orgasmo me sacude, coño chorreando, pero no como el primero, niña.

Sergio llega, manos en mi peinador. ‘Te deseo’, gruñe. Chupa tetas, lengua en pezones, mordisquitos. Dedos en mi coño mojado, clítoris hinchado. Gimo, ‘Chúpame…’. Me arrodillo, su polla dura, venosa. La chupo, saliva goteando, bolas pesadas en mi mano. ‘¡Qué boca!’, gime. Me monta, polla profunda, embiste salvaje, tetas rebotando, sudor salado. ‘¡Córrete dentro!’, grito. Plaf, puerta. Policía! Hombres uniformados, mujer notas. Ahmed temblando. ‘Prostitución’, gritan. Explico, corremos peligro. Cinco años cárcel, latigazos.

Empaco, vuelo noche a Chicago. Temblando aún, coño palpitante de miedo y deseo. Dubái, paraíso y infierno. Chicas, ¿qué haríais vosotras?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *