Oye, ¿sabes qué? Estaba de vacaciones en París este verano con mi chico, y nos picó la curiosidad. Decidimos entrar en un sex-shop de la Rue de la Gaîté. Eh… detrás de un rideau, entramos. Olía a hombre, a sexo viejo. Nos cogimos de la mano, dimos una vuelta rápida. Vimos las cabines, y elegimos una para parejas, más grande, ya sabes.
Nos sentamos en la banqueta, semi-oscuridad. Olía fuerte a semen, la papelera llena de kleenex usados. Uff, eso ya nos puso a mil. Miré alrededor, y vi el agujero en la pared, a media altura. Luz del otro lado. Pensé: ‘Va a venir alguien…’. Mi corazón latió fuerte. Llevaba una falda de verano ligera, hasta la rodilla. Mi chico me acarició la pierna, subiendo. Me quitó las bragas, las olió… mmm, su mirada era fuego. Me lamió la concha, ya húmeda, resbaladiza.
La Entrada al Sex-Shop y la Cabina para Parejas
‘¿Ves eso?’, le dije, señalando el agujero. Una sombra se movía. Me levanté, le miré pidiendo permiso con los ojos. Me dijo que me sentara él. Me puse de espaldas al agujero, subí la falda, mostré el culo. Lo meneé despacio, izquierda-derecha, invitando. Acercé mi coño al agujero, me pegué a la pared. No sabía qué pasaría, pero… curiosidad total. Mientras, le chupaba la polla a mi chico, gimiendo bajito.
Dos dedos entraron de golpe en mi coño, me follaron fuerte. ‘¡Ahh!’, gemí más alto. Mi chico me miró: ‘¿Te gusta?’. ‘Sí… sí…’, suspiré. Estaba empapada, él lo tocó. ‘¿Quieres más?’, me preguntó. Meneé el culo de nuevo. Entonces, ¡zas! Su polla salió por el agujero. Gruesa, venosa, glande enorme. Mi pulso se aceleró. ‘¿Qué hago?’, pensé. Pero mi chico me guiñó, animándome.
La cogí tímida, lamí desde la base al glande, tres veces. Él tembló al otro lado. Rodeé el glande con la lengua, lo metí en la boca. Un gruñido ronco. Me excité tanto… La tragué más hondo, succionando. Paré un segundo, miré a mi chico. Él asintió, polla dura. Olía a sexo por todos lados, mi humedad, saliva. Él me lamió el coño y el culo, lengua adentro. Me aplasté contra su cara, jugos por su barbilla. Yo chupaba esa polla ajena con ruidos slurp-slurp.
De repente, mi chico me metió la polla por el culo, fácil, estaba abierta. ‘¡Mmm!’, feulé mirándole, ojos en blanco. El desconocido se fue un rato, volvió con condón. Sorprendida. Mi chico me sacó, me besó: ‘Venga, ofrécete’. Me puse contra el agujero, guié su polla y… ¡pum! Entró profunda en mi coño. Grité fuerte. Me llenaba, fesses pegadas a la pared. Él entraba y salía. Yo necesitaba chupar a mi chico, lamí sus huevos.
El Glory Hole y el Placer sin Límites
‘¿Dónde la tienes?’, pensó él, pero yo gemía: ‘¡Sí, fóllame!’. Me toqué el clítoris, hinchado. El tipo paró. Miré a mi chico, dudosa. Él me animó con la mirada. Me moví, ofrecí el culo. Su ojo en el agujero lo pilló. Cogí su polla, la puse en mi ano. Entró despacio, dilatándome. ‘¡Uff…!’, temblé. La tenía apretada. De golpe, ¡zas!, todo adentro. Grité: sorpresa, dolor-placer. ‘¡Vale, estoy bien!’, le dije a mi chico con ojos.
‘¡Sí, fóllame el culo!’, grité ronca. ‘¡Más fuerte! ¡Destrózamelo, cabrón! ¡Quiero tu polla gorda al fondo!’. Él me apaleaba, cloison temblando. Olía a sudor, semen viejo, mi coño chorreando. Yo me tocaba, frenando para no correrme ya. Toc-toc en la puerta. Corazón en la garganta. Nos miramos, miedo-excitación. Mi chico cogió mi pañuelo, me lo puso en los ojos. Beso profundo. La puerta se abrió.
Pasos pesados detrás. ‘Está aquí, en chándal’, me susurró. Le besé: ‘Te amo…’. Me arrodillé, tanteé su bulto. Bajé el pantalón despacio. Olía a macho. Polla gruesa saliendo, glande décalotté, huevos colgando pesados. La cogí, pesé las bolas. La tragué, baveando, garganta hondo. Él me agarró la cabeza. Se puso tiesa, lista. Me levanté, besé a mi chico con sabor a polla. Manos rugosas en mi cintura, me abrió las piernas. ¡Entró en mi coño de un golpe! ‘¡Aaaah!’, raleé, agarrada a mi chico.
Me machacaba salvaje, cla-clac de carnes, sus gruñidos. Se corrían jugos blancos en su polla. Pechos rebotando, pañuelo cayó. ‘¡Fóllame como puta! ¡Más! ¡Al culo, métemela al culo!’. Me empalé yo, todo adentro. ‘¡Sííí! ¡Encúlame fuerte!’. Chupaba a mi chico, tirando huevos. Él explotó, leche en mi cara, caliente, salada. El tipo raleaba. Le quité el condón, chupé. Abrí boca, lengua fuera. Él escupió, yo me corrí tocándome, temblores por todo el cuerpo.
Silencio. Mi chico le hizo señas de irse. Me acurruqué desnuda contra él, oliendo a sexo, semen en piel. Fue… inolvidable. Te amo por dejarme volar así.