Oye, no sé por dónde empezar… Acabo de salir del despacho de mi primo Fabián, mi abogado. Ganó mi divorcio, me salvó de ese cabrón que quería arruinarme y quitarme a mi hijo. Estaba tan emocionada, con lágrimas, le dije: ‘Si un día me lo pides, haré cualquier cosa por ti’. Él sonrió, medio amargo: ‘No digas eso, es el momento, no lo harías’. Le insistí, él conocía al ex, es familia, crecimos juntos. Pero yo lo decía en serio.
Entonces, él soltó: ‘Siempre te he deseado, desde niños en el armario de escondernos. Reserva hotel esta noche, no puedes decir que no’. Me quedé con la boca abierta. Recordé cuando bromeaba que debimos tener una aventura, pero yo decía que era como mi hermano. Ahora, insistía: ‘Esta noche te hago el amor’. Crucé las piernas, apreté los brazos contra mis pechos en la blusa blanca. Respiré hondo: ‘Me comprometí… Estoy de acuerdo’. Miré al techo.
La gratitud que enciende el fuego
¿Por qué esperar? dijo él. ‘Me gustaría que me chupes ahora’. Su mano bajo la mesa, moviéndose… Se estaba tocando. Salté: ‘¡Aquí, ahora! ¿Y si entra alguien?’. ‘La secretaria se fue, estamos solos’. Dudé: ‘Es tan repentino… Me hace sentir… como una puta’. ‘¿No te excita?’. ‘No, no es mi fantasme…’. Me explicó que con su mujer Charlotte hace meses no hay nada, se masturba pensando en mí desde el juicio. Se levantó, se sentó en el borde del escritorio. Bragueta cerrada, pero la erección obvia.
‘Creíste que era verdad, ¿eh? Tus promesas duran poco’, bromeó. Le pregunté si de verdad me deseaba. ‘Sí, siempre, pero eres mi prima’. Sonreí: ‘¿Te masturbaste pensando en mí?’. Se sonrojó: ‘Sí, de joven en la piscina de la abuela, viéndote en bikini, en los arbustos. Una vez te vi boca abajo, sin sujetador, frotándote con la toalla… Me pillaste, vi tus tetas, eyaculé al instante’. ‘¿Y últimamente?’. ‘Después de la audiencia, en el baño, imaginándote con ese traje verde, abriendo la blusa…’. Su polla latía bajo el pantalón.
Lo veía como hombre ahora, no primo. Mi coño se humedecía, meses sin sexo real. Me levanté, desabotoné la blusa. Él miraba mi cara. ‘No te correrás solo viéndome las tetas, ¿verdad?’. Me acerqué, besos suaves en la mejilla, labios… Se rompió, me abrazó, lengua en mi boca. Me inundó el deseo, mi entrepierna chorreaba. De pronto, estoy en la mesa, falda arriba, medias y bragas rotas en un tobillo, piernas abiertas, él embistiéndome fuerte, agarrándome las caderas.
Explosión de placer en el despacho
Mi voz gritaba: ‘¡Más fuerte! ¡Ábreme! ¡Hazme correr! ¡Te quiero! ¡Qué rico! ¡Métemela, revuélveme el coño! ¡Soy tu puta, dámelo todo!’. Él: ‘¡Córrete, zorra, no aguanto!’. ‘¡Sí, cuando sientas que te vacías en mí! ¡Primo, rómpeme, es prohibido, siempre lo quisiste! ¡Yo también me toqué pensando en ti!’. Su polla vibraba dentro. Me toqué el clítoris, exploté gritando. Él rugió, eyaculando a chorros, palabras sucias: ‘¡Toma mi leche, prima puta!’. Mi orgasmo apretó, ordeñándolo todo. Colapsamos, sudados, jadeando.
‘Nunca sentí esto’, murmuró. ‘Yo tampoco… Pero era el momento’. Quise cambiar: ‘Me duele un poco’. Salió su polla, semen goteando de mi coño al culo. Postura obscena, me encantó. ‘¿Me lames?’. Dudó, miró mi sexo chorreante. Cayó de rodillas, succionó mi clítoris. Grité de placer, lengua dentro, lamiendo todo. Otro orgasmo rápido. Me besó, saboreé nuestra mezcla, su semen no me gustaba tanto, pero lo suyo sí.
‘Tu turno, chúpame tal cual’, pidió. Me arrodillé, lamí el glande, tragué todo. Él gemía. ‘¿Harás cualquier cosa?’. Asentí. ‘Quiero que folles a mi mujer’. Sorprendida, pero: ‘Sí, follaré a Charlotte delante tuyo’. Eyaculó en mi boca, tragué todo. Me desmayé de placer.
Desperté, él me cubría. ‘Eres bellísima’. Me vestí, tetas marcadas en la blusa. ‘¿Y ahora?’. ‘Si sigues así, sin bragas, ideas…’. Mencionó a Charlotte, le dijo que estaba conmigo. Recordé el fantasme. ‘Sedúcela, es lo que necesito. Quiere con mujer, pero recula. Si lo haces, me cuentas’. ‘Nunca con mujer’. Le conté lo de la piscina: dos tías en la ducha, gimiendo, tocándose, lamiéndose, dedos… Me mojé contando. ‘Muéstrame’, dijo, sacando polla. Me subí falda, me toqué mirándolo masturbarse. ‘Como en el parque’. Juntos, contando detalles: rusa y rubia, culos, tetas resbalosas de jabón. ‘Sí, la seduciré, la haré correr’. Él eyaculó en mi pierna, yo también, imaginando su cuerpo.