Mi secreto en la habitación 203 con la pluma negra

Llego a la habitación 203, el corazón me late fuerte, bum-bum-bum, como un tambor en el pecho. Llamo tres veces, toc-toc-toc, el aliento agitado porque sé que estás ahí, esperándome. Abres la puerta y zas, sin decir nada, me plaques contra ella con un beso profundo, tu lengua invadiendo mi boca, saliva mezclándose, sabor a menta y deseo. La puerta se cierra con un clic seco. Estoy tuya, completamente, en este jueguito nuestro tan clandestino. No sé el escenario de hoy, pero me entrego temblando. Esas son las reglas: me dices qué vestir, qué llevar, y yo obedezco.

Mientras me besas, sacas el juguetito de hoy. Una pluma negra larga, sedosa, de cuervo quizás, brillante como magia oscura. Huele a limpio, a cuero nuevo. ‘Voy a tomarme todo el tiempo, mi bella’, murmuras contra mis labios, voz grave que me eriza la piel. Uf, siempre dices eso y yo tiemblo de puro antojo.

La llegada y la sumisión inicial

Con la pluma apartas mi abrigo, me ordenas con la mirada que lo deje caer. Pum, al suelo. La pluma recorre mi cuello despacio, rasguño suave que me hace erizar los vellos. Baja por hombros, pechos, cintura, caderas, piernas. TiemBlo. Mmm. Me miras con ojos de experto: la blusa de seda, falda recta, tacones altísimos. Levantas la falda con la pluma, chequeas las ligas en las medias negras de seda, como pediste. ¿Qué harías si no? Dices que me echarías, pero nunca lo he probado.

Lamés el hueco de mi cuello, lengua caliente, húmeda, salada mi piel ya sudada. Pulso acelera, ratatá. La pluma roza la puntilla de las medias, presiona mis muslos para que abra las piernas. Plaqué contre la puerta, obedezco, abro amplio, aire fresco entre mis piernas calientes.

Te apartas un poco, admiras. Quieres verme así, sumisa. La pluma se mete entre mis piernas, acaricia la seda del tanga. Frota la piel a los lados, la punta central empuja el tejido en mi raja, va y viene lento. Intento tocar tu polla dura que abulta el pantalón, pero me apartas la mano. ‘Quieta, déjame a mí’. Frustración sube el placer. Gimo, ahhh, la pluma sale húmeda de mi jugo, olor almizclado flota.

Me besas otra vez, lengua como dardo, al ritmo de la pluma. Roza mi clítoris cada pasada, labios hinchados, calientes. Anticipo, vuelve, vuelve… ¡Joder, me corro! Tiendo el coño hacia la pluma, beso ahoga mi grito, aaaahhh largo.

No me das respiro. Me das la vuelta brusco contra la pared, bajas la cremallera de la falda, cae al suelo. Con la pluma quitas el tanga, pisas para abrirme las piernas. Nalgas desnudas bajo la blusa blanca indecente, ligas negras contrastando. Brazos arriba, tacones firmes, es un robo de mi cuerpo por esa pluma.

El placer con la pluma y el clímax anal

Manos bajo la blusa, liberas tetas del sujetador. Punta de pluma en pezones duros, dolor de deseo. Baja por espalda, nalgas. Recorre el surco, hasta mi coño chorreante. Cavo sin querer para que entre más. La mojas en mi flujo, dibuja arabescos en nalgas, pincha ano que se abre palpitante, descarga eléctrica por todo el cuerpo. Baja al clítoris erecto, lo rodea, roza, excita, abandona. ‘Por favor…’, gimo impaciente, cavo extremo, coño abierto ruiseñor.

Oigo tu cinturón, clinc, pantalón cae. Extiendo mano atrás, tocas mi polla, dura como hierro, palpitante. La acaricio arriba-abajo, rápida, perlas de pre-semen, masajeo glande elástico. ‘Uff, sí…’, suspiras, aliento caliente en cuello. Apartas mi mano, la pegas a la pared.

Tu polla dibuja en nalgas, surco arriba-abajo, hacia coño, lenta tortura. Extiende mi miel, caliente, pegajosa. ‘Cógeme, por favor, cógeme…’, suplico. Satisfecho, entro veludo explosivo. Pausa, hondo, pulsaciones en mí. Vas y vienes, manos en riñones manteniendo cavo. Ojos en tu polla entrando-saliendo brillante, más fuerte. Abro piernas max, pones pilar, gimes bajo hasta mi orgasmo brutal, temblor total.

Me agarras vientre, sin salir me volteas al cama. Polla dura adentro, movimientos profundos, exploras todo. Piernas enredadas, aprietas. Paro, pluma en ano otra vez. Palpita. Gimo. ‘Te lo ofrezco…’. Escupes largo en surco, animal, excitante, crujido húmedo. Entras anal lento, me abro hasta raíz. Vas fuerte en fourreau estrecho. Mano bajo vientre, froto clítoris, cavo más. Dulce-fuerte, corro aturdida. Tú explotas, grito largo, aaaahhh, caes sobre mí.

Reposamos en cama blanca, pluma negra húmeda al lado. Olor a sexo, sudor, semen. Uff, aún tiemblo recordándolo.

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