Confesión ardiente con mi amigo de la infancia en la casa con piscina

¡Ay, chica, si supieras lo que me pasó el otro día con mi amigo de la infancia! Nos conocemos desde el CM1, en esas clases de nieve. Yo era Pascualina, él mi crush secreto. Le daba mi merienda, nuestros padres se reían. Luego nos perdimos, pero en segundo de bachiller nos reencontramos. Amigos del alma, sin rollos raros. Juro que me hizo prometer que nunca habría amor entre nosotros, nuestra amistad era demasiado bonita. Pero… uf, el deseo estaba ahí, latiendo.

Junio, calor de locos. Me invita a su casa, al borde del bosque, con piscina y pista de tenis. Oculta por una gran cerca, ideal para naturismo familiar. Llego en bici, sudada. Su madre está, simpática, discreta. Vamos a mi cuarto, charlamos de Beatles, George Harrison, cotilleos del insti. Luego, tenis. Yo juego bien, él corre como loco. Shorts ajustados, mis tetas firmes en el sujetador. Sudor por todos lados, olor a tierra y esfuerzo.

La ducha que lo cambió todo

—¿Ducha o piscina directa?

Él elige ducha, huele a polvo pegado. Corro, pero empatamos.

—Sin ganador, ¿ducha juntos?

Amigos como hermanos, lo he visto desnudo en naturismo, sin picos raros. Nos quitamos la ropa rápido. La ducha es grande, pero nos rozamos. Su polla se pone dura al instante. Me excita ver su erección tiesa, venas marcadas.

—Gírate, te enjabono la espalda.

Manos en su cuello, hombros… bajo a sus nalgas firmes. Jabón resbaladizo, piel caliente. Lo giro, ojos cerrados. Le enjabono pecho, vientre… mi mano agarra su polla dura, dura como piedra. La froto suave, bolas pesadas, muslos. Agua caliente golpeando, vapor con olor a jabón y su sudor masculino, almizclado. Coge la alcachofa, me riega. Le decorto el prepucio, agua clara lavando. Lo masturbo lento, él gime bajito. “Ahh…”. Me arrodillo, lengua en glande salado, lame hasta ombligo y vuelta. Boca cerrada, succión profunda, lengua girando. Mano en bolas, dedo roza ano. Él tiembla.

—Voy a correrme…

Acelero, trago todo. Sabor salado, espeso, mezclado con mi saliva. Me levanto, beso pasional, le doy su propio semen. Él lame ansioso.

—¿Por qué, Pascualina?

—Porque lo deseaba hace tiempo. Rápido, a la piscina.

Placer salvaje en la piscina y la habitación

Naturistas, salimos desnudos. Madre bronceando boca abajo, coño visible, nalgas abiertas. Me excita post-felación. Piscina fresca, cloro picante. Ella se va de compras, dos horas libres.

—Te debo revancha.

—No al tenis…

La agarro por caderas, la siento en el borde. Piernas abiertas, coño húmedo, olor dulce-picante con cloro. Nariz en vello púbico suave. Lengua lame labios mayores, sabor almizclado salado. Abro con dedos, clítoris hinchado. Chupo, dientes rozan. Mano en teta, pezón duro como guijarro, lo pincho. Gime: “¡Sí, así!”. Mentón empapado de sus jugos. Orgasmo la sacude, grita, muslos aprietan mi cabeza, tiembla.

—Quiero sentirte dentro. Vamos a mi cuarto.

Corremos, en el pasillo lo empujo al muro. Beso feroz, sudores mezclados, olor a sexo. Levanto pierna, polla entra de golpe: caliente, húmeda, envolvente. Piernas alrededor suya, clava profundo. Va-et-vient, pared vibra. Me giro, perra contra muro: “¡Así!”. Polla embiste, bolas golpean muslos, nalgas tiemblan. Mano en clítoris, tetas maltratadas. Me empalo fuerte.

—¡Córrete dentro, me corro, ¡ME CORROOO!

Se contrae mi coño, leche caliente en nalgas, cerca del ano. Abrazados, besos salvajes.

—Ducha rápida, mamá viene.

Lavamos solos, ella llega. Charla normal, ayudo con compras. Se va, pero invita a semana en agosto, solos. ¡Uff, ya me mojo pensando!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *