Ay, chica, no sabes lo que me pasó el otro día… Bueno, en realidad fue hace unos años, pero lo recuerdo como si fuera ayer. Éramos unos críos cuando nos conocimos en las clases de nieve, en quinto de primaria. Yo, Pascualina, con mi pelo revuelto y él, mi amigo del alma, compartiendo meriendas. Nuestros padres se reían. Luego nos perdimos, colegios distintos, pero en segundo de bachillerato, ¡zas! Nos reencontramos. Como si nada. Pasábamos tardes en mi casa, al borde del bosque, con piscina y pista de tenis. Hacíamos nudismo natural, sin rollos raros. Él conoció a toda mi familia. Yo acababa de cumplir 19, él casi 20. Amigos puros, juramos no liarla nunca. Pero… el deseo estaba ahí, latiendo.
Junio, calor de muerte. Me invita a pasar la tarde. Llego en bici, sudada, a través del bosque. Mi madre está, simpática, discreta. Pensaba estar solos, pero bueno. La casa es un sueño: piano en el salón abierto a la piscina, escondida por la valla alta. Subimos a mi cuarto, charlamos de Beatles, de George Harrison, cotilleos del insti, futuros. Shorts ajustados, yo noto cómo me mira las nalgas, los pechos firmes bajo el sujetador. Pero solo ojos, nada más. Luego, tenis. Yo soy pro, él corre como loco. Río tanto que no me enfado. Sudor por todos lados, polvo pegado a la piel.
El reencuentro y el juego en la ducha
—¿Ducha o piscina directa?
—Ducha, que huelo a demonios.
—Último en llegar…
Arranco yo, pero me pilla en la puerta.
—¡Empate! No hay primero. ¿Juntos?
Amigos como hermanos, lo he visto desnudo en nudismo. Me da corte, pero no quiero parecer tonta. Nos quitamos todo rápido. La ducha es grande, pero nos rozamos. Su polla… ay, se pone dura al instante. Le digo:
—Date la vuelta, te enjabono la espalda.
Manos en su cuello, hombros, espalda… bajo a las nalgas. Suave, resbaloso. Le giro, ve mi sonrisa pícara. Le enjabono pecho, vientre… silencio solo roto por el agua. Cierro ojos, él suspira. Mi mano baja, agarra su verga tiesa, enjabona, bolas, muslos. Caliente, más que el agua. Cojo la alcachofa, le enjuago. Vientre, luego su polla: destapo el glande, agua fuerte, piel arriba-abajo. Le meneo despacio. Abre ojos, yo río.
—No puedo dejarte así, ¿qué dirá mamá?
Me arrodillo, lengua en glande, salado, lame hasta ombligo, vuelta. Boca cierra, lengua gira, chupa, aspira. Mano branla, otra en bolas, dedo roza ano. Gime bajito. Olor a jabón, sudor, excitación. “Voy a correrme…”, dice. Acelero, trago todo. Lame limpio. Me levanto, beso: mi saliva con su leche, deliciosa. Quiere abrazarme, pero:
—Rápido, o mamá sospecha.
¿Por qué? “Porque te deseaba hace tiempo”, susurro.
Nudistas, salimos directos a piscina. Mamá broncea boca abajo, piernas abiertas. Veo su coño, nalgas… después de lo de arriba, me excita. Él salta al agua rápido, bandea. Yo río, entro. Jugamos. Mamá se va al súper, dos horas.
—Te debo revancha.
Piscina, sexo salvaje y el clímax en la habitación
—¿Tenis?
—No…
Lo agarro por caderas, lo siento duro otra vez. Lo siento mío.
—Ahora yo. Siéntate aquí.
En bordillo piscina, abro piernas. Él entre ellas, besa muslos. Agua cloro, pero mi olor dulce, picante, húmeda de verdad.
—El buffet abierto, come.
Nariz en mi monte, lengua parte pelos, lame labios exteriores. Sabe a mar, miel. Abre, entra lengua profunda. Mano en teta, pezón duro, lo pellizca. Gimo. Clítoris hinchado, lo chupa, dientes suaves. Mentón chorreando mis jugos. Piernas aprietan cabeza, arqueo espalda, grito: “¡Sí, joder, no pares!”. Orgasmo me sacude, tiemblo, aprieto.
—Buenísimo. Pero te quiero dentro, follándome.
Mano en su verga, lo miro lujuriosa.
—A tu cuarto, corre.
En rellano, lo empujo al muro, beso salvaje. Sudor mezclado, salado. Pierna arriba, me penetra de golpe. Calor, húmedo, apretado. Salto, piernas en su cintura, clava hondo. Va-et-vient, lento luego rápido. Me suelto, giro, apoyo manos muro, culo atrás.
—Así, métemela fuerte…
Ver su polla entrar en mi coño reluciente. Mano en tetas, aprieta pezones; otra en clítoris, frota. Me embisto, huevos chocan muslos, nalgas tiemblan. Sudor gotea, olores sexo, piscina. “Me corro, ¡ córrete dentro! ¡Aaaah!”. Se contrae mi coño, él sale, leche en nalgas, rozando ano. Casi entra, pero no.
Lo abrazo, beso cuello. Bien, plena. Giro, beso fiero, lenguas batalla. Ducha rápida, por turnos. Mamá vuelve justo. Charla, compras. Se queda hora más, luego se va. Mamá invita a semana agosto, solos. ¡Bandear ya solo pensándolo!