Confesión ardiente: Mi locura con Jo el robot sexual y mi amiga

Ay, chicas, no sé por dónde empezar… Acabo de llegar a casa, aún tiemblo. Os cuento lo que pasó este fin de semana, como si estuviera pasando ahora. Tengo 27 años, vivo con mis padres que son super ricos, y me regalaron a Jo, ese robot compañero perfecto. Pero no es un robot cualquiera, eh. Es… sexual al 78%. Mis padres flipan con las estadísticas.

💸Become a webcam modelOver 50% of earnings · Daily payouts · 60M visits/dayGet started →

Zayna llegó el sábado, vestida como una puta de club, falda corta que apenas tapaba nada. ‘¡Hola, tita!’, me dijo riendo mientras entraba. Mamá la miró raro, pero la dejó pasar. Subimos a mi cuarto, cerramos la puerta. ‘Mira lo que traje’, sacó una tarjeta: ‘Jungle Force’. Y un harnés super sensitivo. Olía a nuevo, a silicona y algo dulce.

La instalación del harnés y el primer éxtasis

‘Ponte esto’, me dijo. Me quité la ropa, el aire fresco en mi piel desnuda me erizó los pezones. El harnés era negro, ajustado. Elegí el embout grande, grueso como un brazo. ‘Ayuda’, le pedí. Sus dedos fríos untaron lubricante, resbaladizo, olor a vainilla. Lo empujó despacio. ‘Clic’, encajó. Sentí la presión inmediata, llena, estirándome por dentro. ‘Ahora los sensores’, murmuró, pegándolos en mis labios, clítoris, ano. Hilos finos como venas.

Activé Jo. ‘Jungle Force instalada’. Zayna lo conectó al harnés. Yo de rodillas en la cama, culo arriba. Ella lo encendió. ¡Bzzz! Vibraciones salvajes, como un animal rugiendo dentro. ‘¡Hmmm! Joder, qué fuerte…’, gemí. El olor a mi excitación subió, almizclado, húmedo. Sudor perlando mi espalda.

‘¿Lo sientes?’, preguntó ella, moviendo la mano sobre el control. Intensificó. ‘¡Aaaah! Sí, coño, no pares…’. Mis caderas se movían solas, chocando contra el aire. Brillos de saliva en su boca mientras lamía el aire, simulando. ‘Prueba con la boca’, le dije. Se arrodilló, chupó el embout del harnés. Sentí su lengua fantasma, calor húmedo succionando mi clítoris a distancia. ‘¡Ooooh! Joder, Zayna, tu boca… caliente, babosa…’. Goteaba lubricante por mis muslos, pegajoso.

La sorpresa de mamá y el clímax familiar

De repente, toc toc. ‘¡Mierda!’. Mamá entró sin llamar. ‘¿Qué… oh!’. Estaba desnuda ella también, oliendo a deseo, pechos pesados bamboleando. ‘Hacédmelo a mí también’, suplicó, ojos vidriosos. Zayna la miró, yo jadeando: ‘Mamá, ¿qué coño?’. Pero ella se acercó, tocándose. ‘Mira cómo mojó…’, musitó, abriendo piernas. Coño hinchado, labios brillantes.

Zayna no dudó. ‘Ven’, le puso el harnés pequeño. Mamá gimió al insertarlo: ‘¡Uff, sí! Llenándome…’. Jo en modo doble ahora, vibrando sincronizado. Las tres conectadas. Yo la penetré a ella desde atrás, sintiendo cada embestida como propia. ‘¡Aaaah! Más rápido, hijas…’, gritó mamá. El cuarto apestaba a sexo: sudor ácido, lubricante dulce, jugos salados. Gemidos entrecortados: ‘¡Hmmm! ¡Síii! ¡Fóllame!’. Cama crujiendo, pieles chocando.

Yo monté a Zayna después, ella con Jo dentro. Posición 69 invertida, lenguas reales ahora. Su coño en mi cara, sabor salado-amargo, clítoris duro como guijarro. Lamí, chupé, mientras el harnés me follaba sin piedad. ‘¡Voy a correrme! ¡Aaaahhh!’, chillé. Explosión: contracciones violentas, chorros calientes salpicando sábanas. Ella igual, temblando, mordiendo mi muslo. Mamá se unió, frotándose contra nosotras, tetas en mi espalda, sudor mezclándose.

Papá ni se enteró, ocupado salvando el mundo. Al final, exhaustas, oliendo a clímax, nos reímos. ‘Otro round mañana’, dijo Zayna. Aún siento los ecos de vibraciones en mi interior. Joder, qué vicio.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *