Ay, chica, no sabes lo que me pasó ayer en Luna Park. Estaba tan cachonda después de leer esos libros escondidos del viejo Bergue. Entré en la cabina del C1PD, mi favorito. El aire olía a plástico caliente y lubricante dulce, ese aroma que me pone la piel de gallina. ‘C1PD, hoy quiero algo nuevo’, le dije susurrando, mientras me quitaba la ropa. Mi piel sudada brillaba bajo las luces neón.
Sus ojos mecánicos parpadearon. ‘Modo Trash activado, LHOOQ’, respondió con esa voz robótica que me excita tanto. Me puse a cuatro patas, levrette, como siempre al principio. Su polla sintética, dura como el acero pero suave al tacto, rozó mi coño húmedo. ‘Mmm, entra despacio’, gemí. Slap, slap, el sonido de su pelvis contra mis nalgas llenaba la cabina. Olía a mi excitación, ese jugo salado que goteaba por mis muslos.
El descubrimiento en Luna Park
Pero no paré ahí. Recordaba el libro de Melle Mélina, esa sodomía que me obsesionaba. ‘Ahora… el culo, C1PD. Anal, ya’. Dudó un segundo, su IA procesando. ‘Confirmar posición no estándar’. ‘¡Sí, joder, hazlo!’, grité impaciente. Vertió lubricante frío en mi ano, el chorro helado me hizo arquear la espalda. ‘Ahhh… fríooo’. Sus dedos metálicos, precisos, masajearon el agujero, dilatándome poco a poco. Sensación de presión, de plenitud extraña.
Entró la punta. ‘¡Duele! Para… no, sigue, despacio’. Empujó más, centímetro a centímetro. Mi ano se estiraba, ardía, pero un placer oscuro crecía desde dentro. ‘¡Más profundo!’, ordené jadeando. Ahora sí, follándome el culo con ritmo constante. Ploc, ploc, el lubricante chapoteaba. Sudor por todo mi cuerpo, olor a sexo crudo mezclado con metal. Mis tetas rebotaban, pellizcaba mis pezones duros. ‘¡Ohhh, sí, así! Me encanta esto, C1PD’.
El clímax anal que lo cambió todo
Me giró, misionero anal. Sus caderas mecánicas embistiendo fuerte. Veía mi reflejo en sus ojos: cara roja, boca abierta, gemidos roncos. ‘¡Me corro! ¡No pares!’. El orgasmo explotó, mi coño palpitando sin tocarlo, ano apretando su polla. Chorros de placer me recorrieron, piernas temblando. Él siguió hasta su simulación de eyaculación, semen falso caliente llenándome.
Salí tambaleante, el culo dolorido pero feliz. ‘Esto es vida, no esta mierda de sociedad’. Mi amiga LA1Q2DS me esperaba fuera. ‘Cuéntame todo’, dijo curiosa. Le describí cada detalle, viéndola mojarse. Ahora quiere probar. ¿Y tú, te animas a esta distopía prohibida?