Oye, chica, no te imaginas lo que me pasó ayer… Estaba en la terraza del bar, con Annie y Marie-Agnès, tomando un café bajo el sol. Llego él, Marc, ese estudiante en prácticas tan mono, el doble de joven que yo, unos 22 añitos. Lo vi venir de lejos, nervioso pero guapo, con esa sonrisa pícara. ‘¡Marc! Qué alegría que hayas venido’, le dije, abrazándolo fuerte, oliendo su colonia fresca mezclada con sudor del día.
Le presenté a mis amigas como ‘mi sobrino’, ja ja, qué risa. Ellas lo miraron con ojos de pillas, sabiendo que era mi amante. ‘Os dejamos en familia…’, dijeron con guiños, y se fueron. Marc se sentó a mi lado, su muslo rozando el mío, calor subiendo ya. ‘Vamos a cenar, cariño? Tengo mesa reservada’, le susurré al oído, mordisqueando su lóbulo. Asintió, excitado, yo sentía su mirada en mis tetas, apretadas en el sujetador.
El Encuentro en la Terraza con mis Amigas
Llegamos al restaurante top, el maître d’hôtel nos llevó directo al salón privado arriba. Banqueta roja de piel suave, mesa con mantel largo hasta el suelo, perfecta para esconder todo. Nos sentamos pegados, hombro con hombro. Apenas cierra la puerta, me lanzo a besarlo, lengua dentro, saliva dulce mezclada con su aliento a menta. Sus manos van a mis tetas, amasándolas… ‘No, abajo, cariño’, desvío sus manos bajo mi falda. La falda ancha, fácil acceso. Encuentro sus dedos en mi culo, en mi coño… Culotte al lado, la aparto. ‘Aaaaah…’, gimo cuando toca mi clítoris, hinchado ya.
Sus dedos juegan, húmedos de mi jugo, olor almizclado subiendo, caliente. Me arqueo, cuello expuesto, besa ahí y… ¡zas! Como descarga eléctrica, hennissement sale de mi garganta, ‘¡Hiiiin!’. Mouille chorrea, inunda su mano. ‘¿Estás corriéndote?’, pregunta bajito. ‘Sin preguntas directas, amor…’, digo jadeando. ‘Solo quiero saber qué te gusta’. ‘Tu cuerpo habla por ti’, replica él. ‘Calla y come’, digo, pero sonrío.
Entra el maître con el primer plato, craqueo de escaleras avisa. No ve nada, o finge. Yo empujo el mantel, abro su cremallera… Pantalón a los tobillos, polla semi-dura. Dos caricias, se pone tiesa, venosa, cabeza roja brillante. Me inclino, boca abierta, caliente, torride. La engullo hasta la garganta, ‘slurp slurp’, rozo paladar con el glande, sensible. Lengua baila en la frenillo, máxima nervios. Él gime bajito, ‘¡Joder, qué boca!’. Saco huevos del slip, masajeo suaves, arrugada piel.
Sigue chupando, pompo, saliva chorrea por comisuras. Él tiembla, ‘¡Para! Voy a correrme… ¡Aaaah!’. No paro, traga todo, leche caliente, salada, espesa, giclea fuerte. Mantengo boca, succiono hasta última gota. ‘Pop’, suelto polla, abro boca: llena de semen blanco, chorrea labios, mentón pegajoso. Trago, ‘glup’, lengua limpia labios. ‘¿Bueno, cariño?’, pregunto pícara. ‘Divino… ¿Te gusta tragar semen?’. ‘Marc, tus preguntas… Come’, digo riendo.
Sexo Explosivo en el Salón Privado y la Sorpresa del Marido
Siguiente plato. Retira puerta, yo echo banqueta atrás, falda arriba, culotte quitada sobre mesa, blanca arrugada. ‘Me has puesto cachonda chupándote, quiero correrme. Másturbame el coño, ¡ya!’. Dedos en clítoris gordo, dos dentro, revuelvo paredes resbaladizas. Ojos cerrados, cabeza atrás, ‘¡Mmm… ah… sí!’. Piernas abiertas, jugos fluyen, olor fuerte a sexo. Aprieta, orgasmo: líquido blanco espeso sale, moja dedos, culo, banqueta. ‘¡Grrrrr!’, feulo largo, tiembla todo. Atrapada su mano entre muslos, beso lengua, sabor mío en su boca.
‘Buen chico, segunda vez y ya experto. Te enseñaré más’. Comemos, él pantalón abajo, yo sin culotte. Dessert: cucharita mano derecha, izquierda revive su polla, dura pronto. ‘Humm, lista’. Empujo mesa, falda arriba, monto: coño abierto, glande entra solo, resbalón total por mouille. Subo bajo lento, ‘¡Ohhh, qué polla dura! Sensación llena, caliente…’. Manos en mis nalgas, redondas, suaves. Contrae coño, ritmo lento, ‘¡Me corro! ¡Bande duro para mí!’. Chorros calientes inundan su polla, huevos, pelos pegados. Palpita, gimo feliz, arco espalda sobre mesa.
Dura eterno, luego flácida, beso. ‘¡Sigues duro! ¿No has corrido? Pobre… Bromas, has sido perfecto’. Maître espía, se va. ‘Espero que te quedes el finde’. ‘Sí, arreglé con mi colega’. ‘Genial, quiero presentarte a mi marido’. ‘¿Tu marido? ¿Qué?’. ‘No celoso, vidas separadas. Ayuda con curro, ingeniero él’. ‘Pero… ¿sabe que te follo?’. ‘Ríe: Claro, le encanta que tenga amantes jóvenes. Quédate, verás sorpresas’.
Interrogatorio en la disco después, oscuro, manos bajo falda, coño desnudo, masajeo clítoris, beso cuello, arqueo, ‘¡Hiiiin!’, mouille nueva. ‘¡Loco, avisa!’, dice. ‘Ayer follamos de pie aquí’. Discusión: quiere naturalidad, hablar sexo. Acepto probar. Llega marido, Charles-Henri, 50s elegante. ‘No quites brazo de su cuello’, dice firme. ‘Cuida bien a mi mujer’. ‘Necesito que te quedes, para follarla yo libre’. Sin chica esta vez, ‘¿Conoces joven guapa?’. Piensa en Christine, yo digo: ‘La que dragué antes’. Él va busca, vuelve con ella, rubia 25, cachonda.
Ahora todos, miradas calientes. ‘Vamos al hotel, fiesta privada’, dice marido. Noche loca nos espera…