19 meses, 13 días y unas horas

Esta noche, en la ceremonia de graduación, te vi llegar con ese vestido largo de noche, escote corazón. Tan guapa, princesa de ojos claros y curvas suaves. Me recordó esa mañana de octubre, fumando en tu cocina solo con una braguita de algodón multicolor.

La ceremonia se hace eterna. Discursos aburridos del rector y el director. Luego, los estudiantes suben uno a uno por sus diplomas. Mi nombre: Ana López. Subo, recibo el pergamino. Ya no soy tu alumna. Puedo ser tu amante otra vez. Nuestras miradas se cruzan. Sabemos que no nos quedamos al cena.

La noche de la graduación

19 meses, 13 días y unas horas. Eso esperé para follarte de nuevo.

Todo empezó al principio del curso. Semana de integración, fiestas. El viernes, fiesta de profesores. Yo voluntaria para limpiar. Dos de la mañana, todo recogido. Aparecí fingiendo pánico: perdí las llaves. Llamé a amigas, nadie. Me ofreciste tu cuarto de invitados. ‘Entre nosotros’, dijiste. Asentí, nerviosa. Te conocía un año, profesor serio, yo la alumna estudiosa.

En tu casa, cortés. Yo salgo desnuda de la ducha. ‘¡Ana! ¿Qué…?’, dices. ‘Cállate… lo deseo desde hace tanto’. Te beso, pego mi cuerpo al tuyo. Sientes mi piel húmeda, mis pechos pequeños contra tu pecho. Tu polla se endurece entre nosotros. Besas bien, me enciendes.

Intentas apartarte. ‘No se puede…’. ‘Una noche, solo una. Nadie sabrá’. Te beso más, agarro tu polla dura, venosa. Cedes. Manos en mi cintura, exploras mi piel blanca, suave. Pechos en pera, firmes. Vientre plano, triángulo rubio, culo perfecto, redondo.

Me arrodillo en la ducha. Agua caliente cayendo. Huelo tu jabón, masculino. Lamo tu polla, salada, dura. Chupo con hambre, lengua en el glande. Gimes. ‘Me corro…’, adviertes. Asiento. Eyaculas en mi boca, caliente, espeso. Trago, gimo.

Nos secamos mutuamente. Toallas suaves en piel mojada. Vamos a tu cuarto. Te miro el culo mientras caminas. Nos besamos en la cama. Bajo por tu cuerpo. Lames mi coño, húmedo, olor almizclado. Lengua en mi clítoris, chupas. Me retuerzo, gimo alto. ‘¡Sí, así!’

Preservativo puesto. Me follas encima. Polla gruesa entrando, estirándome. Empujo caderas. Luego yo encima, cabalgo, pechos saltando. Detrás, perrito. Golpes fuertes, nalgadas suaves. Sudor, jadeos. Corremos juntos, gritando.

El reencuentro inevitable

Despertamos. Yo en la cocina, fumando, braguita puesta. Te veo, me abrazas. Follando en la encimera. Olor a café, humo. Tu polla en mí, rápido, salvaje.

Pero al día siguiente, dudas. Te encuentro en la cama, cámara grabando. ‘Escucha…’, dices. ‘Lo sé, no debimos. Pero te deseaba tanto. Mentí con las llaves. Fingí llamadas. Tenía que estar aquí para seducirte. Fue la mejor noche de mi vida.’

No me miras mientras hablo. Beso tu pecho, vientre. Bajo la sábana, chupo tu polla otra vez. Preliminares eternos. 69, sabores mezclados. Follando lento, declaraciones: ‘Te amo desde el primer día’.

19 meses después. Salimos de la fiesta por separado. Nos besamos en la esquina. Corremos a tu casa. Escaleras volando. Puerta cierra. Frente a frente, jadeando.

‘Quiero sentirte dentro’, digo entre besos. Mano bajo tu falda… no, soy yo la del vestido. Tú subes mi vestido, muslo suave, liguero, sin bragas. Coño mojado, pelos suaves. Me giras, inclino sobre mueble. Pechos aplastados. Baja pantalón, entras lento. ‘¡Aah!’, gimo. Placer profundo.

Follamos furioso. Empujones, piel chocando. Sudor, olor a sexo. ‘Córrete dentro’, suplico. Lágrimas de felicidad. ‘¿Te hice daño?’, preguntas. ‘No, es felicidad pura’.

Ahora, en tu cama, ondulo contra ti. Compras croissants. Vuelves, me ves fumando en bragas. Igual que hace 19 meses. Nos follamos en la cocina. Más nunca esperar. Amor y sexo eterno.

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