Dios quiso que Alicia y Naïma tuvieran su primer sexo lésbico una noche de noviembre

Estábamos allí, desnudas bajo la edredón, cabeza con cabeza, lamiéndonos como posesas. El calor de su aliento en mi coño me volvía loca. ‘Ay, Naïma… no pares…’, gemí bajito, mientras mi lengua se hundía en sus labios hinchados, saboreando ese…

