Mi noche salvaje en el club swinger: una confesión íntima y ardiente

Las luces estroboscópicas parpadeaban al ritmo de los graves. Bum, bum, bum… Cada pulso subía desde el suelo y me vibraba en el pecho, en el estómago… hasta más abajo. La sala estaba llena de gente joven, veintitantos, treintañeros. Unos…