La puta, todas las putas… Mi confesión ardiente de infidelidad e intercambio

Estaba inclinada sobre la mesa del salón, mis tetas rebotando contra la madera fría, mientras su polla gruesa me taladraba el coño desde atrás. Chapoteo… chapoteo… mis jugos chorreaban por mis muslos, el olor a sexo húmedo y sudor llenaba…
