Mi encuentro ardiente con Román: del café a la pasión desenfrenada

Sabía que vendría, y puntual. Me acerco temblando, el corazón me late fuerte. Él está ahí, en la mesa del café, mirándome. ¿Qué le digo? Hola… sonrío, pero sale torcido. Nervios, emoción pura. Stéph me dijo que era un simple…