Confesión ardiente: La orgía salvaje en la repetición de Romeo y Julieta

Ay, amiga, si supieras lo que viví el miércoles pasado… Entré al local de reuniones, el corazón latiéndome fuerte, oliendo a café rancio y sudor fresco de la oficina. Roméo estaba ahí, con su fuegoillet en la mano, recitando como…