Mi confesión caliente: la playa nudista donde todo explotó

¡Ay, chicas! Soy Laura, tengo 27 años, vivo en la costa gallega y soy super abierta al sexo. Me encanta el morbo, las emociones fuertes, sentirme deseada hasta el límite. Bueno… acabo de revivir esto en mi cabeza y tengo que contároslo como si estuviera susurrándooslo al oído. Fue este primavera, en 2011, una semana de vacaciones en casa porque mi Pablo viaja mucho y no quería más líos. Tiempo perfecto: sol radiante, terrazas, barbacoas y bronceado todo el día.

A unos kilómetros, una playa enorme, de naturistas en verano pero vacía entonces. Íbamos cada día a nuestro rincón, protegido de los mirones que empezaban a rondar las dunas. Desde hace dos días, un tío solo, unos 40, guapísimo, moreno, se pone a 30 metros. Al principio me quejé: “¡Joder, que se vaya más lejos!”. Pablo, riendo: “Amor, es playa libre, no hay nada que hacer”. Y se tumba.

El encuentro inesperado en la playa desierta

Segundo día, él llega antes. Lo miro de reojo. Siento sus ojos en nosotros. Nos quitamos todo: Pablo desnudo total, yo con mi tanga diminuta. De vez en cuando, pillo su mirada. ¿Me mira a mí o a él? No sé. Pablo dice: “Voy a darme un baño”. Le pido: “Mira si hay tíos raros, aparte de ese”. Va, dice que todo bien. Me pongo boca abajo, a broncear. Piel caliente bajo el sol, arena suave, olor a mar salado…

De repente, Pablo vuelve… con una erección que no esconde. “¿Te han ligado? Pensé que me miraba a mí”. Ríe: “No, amor, es hetero y flipa contigo. Quiere mirar mientras me haces una mamada”. Me quedo… ¿qué? “¡Pervs!”. Pero él insiste: “Es un buen tío, solo en vacaciones, te encuentra preciosa. Y sabes que me pone verte chupármela con público”. Mi coño palpita ya. Fantasía vieja suya. Y graba con la cámara para recuerdo.

Miro alrededor: desierto. Me arrodillo, agarro su polla dura, tiesa, venosa. La masturbo despacio, piel suave, calor en mi palma. Me pongo a cuatro patas, culo al mar. Boca cerca… la engullo. Sabor salado, olor a mar y hombre. Chup chup, lengua en el frenillo. “¡Cuidado, viene!”. Boca llena: “Mmmph”. Él se acerca, pasos en arena crujiente. Piernas musculosas delante. Sigue chupando, meneo el culo, tanga empapada, olor a mi excitación mezclada con sal.

Silencio. Solo olas rompiendo, gaviotas chillando. Pablo gime: “¡Sí, amor, chúpamela rico!”. Manos en mi cabeza, empuja. Otras en mis tetas: pezones duros como piedras, pellizca… ¡uf! Gimo con la boca llena: “Ooommmph”. Pablo le pasa la cámara: “¿Filmas?”. Voz grave: “¡Claro!”. Zoom en mi culo, string apretado, humedad visible. Luego entre piernas: coño hinchado, jugos brillando. Tetas balanceándose, 90C firmes. Cara deformada por su polla gruesa.

Lo miro: guapo de cerca, ojos hambrientos, polla enorme tiesa. Acelero: succiono fuerte, lamo huevos pesados, olor almizclado. Pablo tiembla: “¡Me corro!”. Primer chorro en garganta, salado amargo. Me aparto: semen caliente en cara, ojos, nariz, pelo pegajoso. Me obliga a tragar el resto. Limpio con lengua, saboreando cada gota. Me giro: “¿Contentos, chicos?”. Pablo: “¡Increíble, mi puta boca!”. Él: “Eres una diosa, qué tetas, qué culo…”. Veo el vídeo: porno puro, mi cara eyaculada.

Él besa mi mano: “Javier, encantado”. “Laura y Pablo. Hasta mañana…”. Se va, polla aún medio dura. Camino al coche, coño chorreando, arena pegada a muslos sudorosos. Pablo: “Si vuelve, ¿más?”. “Sí… quiero más”.

El masaje que derivó en éxtasis total

Al día siguiente, nerviosos como locos. Playa vacía. Decepción. Nos desnudamos, yo tanga. Me duermo boca abajo, sol calentando espalda, brisa marina…

“¡Hola, preciosa Laura!”. Salto. Javier encima, vestido aún. Se pone al lado con ok de Pablo. Charlamos. Calor sube, saco aceite. Pablo: “¿Me ayudas, Javier?”. “¡Placer!”. “¡Eh, que puedo sola!”. “Cállate, ahora mandamos nosotros”.

Boca abajo. Manos en hombros Pablo, piernas Javier. Aceite fresco, resbaladizo. Suben… a culo. Tanga fuera, piel expuesta. Cuatro manos amasando nalgas, separando. Olor aceite coco mezclado con mi humedad. Dedos en raja, rozando ano. Filete aceite cayendo, dedo entrando despacio. Presión, estiramiento… gimo. Segundo dedo, dilatando. No sé de quién. “Le mola el masaje, ¿eh?”. “Sí, adora que le metan dedos en el culo”. “¡Sííí, más!”.

De lado. Dedos en ano, mano en teta: pellizco, tira pezón. ¡Exploto! “¡Folladme, soy vuestra perra!”. Pablo me pone a cuatro: polla en coño empapado, chapoteo húmedo, olor sexo fuerte. Javier delante: “Abre y chúpame como a él”. Lo engullo: más gruesa, venas pulsando.

Pablo embiste: “¡Dale duro!”. Javier: “¡Encula esa puta, ya le abrí el culo!”. “¡Sí, métemela por el culo, Pablo!”. Él la mete brutal: ardor delicioso, lleno. Javier folla boca, pelo agarrado, garganta profunda. Gimo ahogada. Cambio posiciones: ahora chupo Pablo, Javier en ano. Luego inverso. Intercambian varias veces. Eyaculan en boca: semen caliente, tragué todo. En coño: creampie resbalando. Final en culo: dilatado, semen goteando.

Locura total. Días sentada dolorida, pero inolvidable. Repetimos antes que se fuera. Vacaciones de infarto. ¿Qué os parece?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *