Mi noche secreta con Lucy: placer prohibido en la playa

Lucy me despertó con besitos suaves en la espalda, bajando por mi columna, desde la nuca… despacito. Sentí su lengua deslizándose entre mis nalgas, y un escalofrío me recorrió cuando su saliva mojó mi culito. Subió hasta mi boca y me besó profundo.

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—Hora de despertar, pillina —susurró.

El despertar travieso y la tentación con mi novio

—¿Qué hora es? —murmuré, aún somnolienta.

—Casi mediodía. Vístete rápido, tu novio te espera.

Me giré, mirándola con tristeza.

—¿Lo sabes?

—Claro, te vi anoche en el restaurante… y después.

Me sonrojé. Ella sonrió, tan guapa.

—No lo sientas, me excitó verte. Y a mí me gustó saber que mirabas.

—¿Franck lo sabe?

—No sé si te vio. No estamos juntos, solo follamos a veces. Me gustan los hombres, pero prefiero mujeres como tú, tan bellas.

Me besó de nuevo, me ayudó a vestirme. Al irme, me detuvo.

—Cathy, quiero verte pronto… esta noche, medianoche, playa frente al restaurante. Un baño desnudos.

Dudé, recordando el placer. Asentí.

—Vale, pero mi chico es… exigente.

—Si lo agotas, ven. Promételo.

Nos besamos largo, me fui con el corazón latiendo.

En el camino, sonreí: había follado con una mujer por primera vez. Alegría pura. Pero ¿y Philippe? Secreto total.

Marie me pilló al instante.

—¿Disfrutaste con ella?

—¿De qué hablas?

—Hueles a su perfume, ojos brillantes. Dime.

—Sí, follé con Lucy. Y me corrí mucho.

—Bienvenida al club bi, Cathy.

Reímos, volvimos con Phil, ajeno a todo.

Llovía, orage tropical. Volvimos a las habitaciones. Marie salió, Phil leía. Probé mi lencería: tanga y sujetador rojo con flores vainilla. Afiné la tela entre mis labios.

—¿Bonito, eh?

Levantó la vista, ojos hambrientos.

—Sí, pero la tela… tan fina, me pone cachonda.

Me giré, mostré mi culo. Deslicé mano entre muslos.

—Me dan ganas de tocarme… mucho.

Me acaricié delante de él, subí a pechos, masajeé. Bajé, piernas flexibles, toqué pies, subí a tetas. Suspiré.

—Qué rico sentirme así.

—Puedo ayudarte.

—No, déjame redescubrirme.

Deslicé sujetador, pellizqué pezones duros. Gemí. Mano a tanga, froté clítoris. Se transparentaba el movimiento. Dedo en boca, luego a coño húmedo.

—Dios, quiero masturbarme.

De rodillas en sofá, quité tanga despacio. Mostré coño chorreante. Jugaba con fluidos, untaba tetas.

—Tan bueno tocarme…

La pasión desatada bajo la luna en la arena

Phil se acercó.

—Eres una provocación al violación.

—Sí, viólame.

Se arrodilló, lamió muslos, coño. Bebió mi jugo, lengua profunda. Gemí, masajeé tetas. Me besó con mi sabor.

Desabroché su pantalón, polla dura. La lamí, chupé sin pudor. Me penetró fuerte, de pie. Masajeamos tetas juntos, beso salvaje. Corridas simultáneas, semen en mi pubis. Beso feroz.

—Nunca me hiciste correr tanto.

—Tú me pones así.

Dormimos sudados.

Desperté, cogí somníferos de Marie. Vi su cama: ella y Karine desnudas, godemiché azul brillante en suelo. Olor a sexo.

Marie me pilló.

—¿Para Phil, para ver a Lucy?

Asentí, avergonzada.

—Cuidado, no lo descuides. Pero oí vuestros gemidos.

—Cambiando tema: ¿Karine tu nueva?

—Solo placer. Y tú, cada vez más interesada en chicas…

Se pegó desnuda a mí, solo en bragas. Manos en tetas, pezones. Bajó a vientre, tanga. Me corrí gritando.

—Una chica sabe dar placer.

Ducha rápida, cena. Puse somníferos en agua de Phil. Se durmió.

—Gracias, Marie.

—Cuando estés lista, quiero lo nuestro.

Nos besamos loco, lenguas salvajes.

En playa, Lucy junto fuego. Quité chándal: bikini vaquero, tetas apretadas, culo marcado.

La enjambé, beso impaciente.

—Sabía que vendrías. Qué sexy.

Nadamos frías olas, risas. Salí, servilleta. Mano en culo.

—No te muevas.

Beso espina, cadera contra culo, ondula. Lengua nuca, susurro sucio: “Te quiero lamer toda”. Dedo en raja, masaje coño. Caí a cuatro patas.

Quitó bikini, amasó tetas, pellizcó pezones. Olor sal, sudor. Frotó pelvis.

Mano bajo short, dedo en coño. Quiso tanga. Desnuda.

Se desnudó, belleza fuego-luna. Posó coño en mi cara. Lamí, bebí néctar dulce-salado. Agarró nuca, gemía fuerte. Corrió temblando.

Beso con su jugo.

—¿Paramos?

—No, te deseo.

Froté tetas en suyas, pezones duros rozando. Gemidos. Cunnilingus tribbing: coños chocando, jugos mezclados, sudor, arena pegada. Beso final, orgasmos gritados.

Jadeantes, miradas.

—Follaste divino, Cathy. Cuerpo para placer.

Sonreí, plena.

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