Confidencia caliente de una española: Mi polvo salvaje con el desconocido y mi viejo inválido

Ay, amiga, no te lo vas a creer, pero ayer viví algo que me tiene el coño palpitando todavía. Soy Marta, tengo 28 años, vivo en este pueblo de mierda perdido en el campo francés, con mi viejo marido en silla de ruedas. Él ya no puede ni moverse, pero le encanta mirar, ¿sabes? Esa polla gorda que tiene aún funciona para pajearse. Bueno, el caso es que llevo semanas fantaseando con un tío que veo por el súper. Alto, guapo, con esa mirada que me desnuda. Rubia yo, con tetas enormes que se me salen del sujetador, culo grande, camino como una leona en celo. Hablo fuerte, río con la boca abierta, mis dientes un poco salidos, pero eso pone a los tíos. Él me mira siempre, y yo le guiño, pensando ‘ven a follarme, cabrón’.

Ayer, en el curro como chófer de taxi medicalizado, ¡zas! Aparece en la puerta del edificio donde recojo a un paralítico. Blusa blanca abierta, chicle en la boca, pecho a punto de explotar. Lo veo y se me moja la braguita al instante. ‘¿Ha llegado el señor Leblanc?’, le suelto con mi acento español ronco. Me dice que no, tartamudeando, el pobre. Me quedo esperando, fumando de reojo. Le hago un guiño, y él se pone rojo. Luego se va el cliente, y yo arranco. Pero al salir del trabajo, lo veo en su coche. Le hago luces, arranco despacio. Él me sigue. ¡Sí, joder! Corazón latiendo fuerte, olor a mi humedad subiendo por las piernas.

La tentación en el pueblo y la sorpresa en el trabajo

Llegamos a mi granja, camino de tierra, olor a estiércol y hierba húmeda. Bajo, me abro la blusa más, tetas blancas asomando en encaje negro. ‘¿Bajas?’, le digo con voz grave, tutéandolo ya. Él asiente, la polla le marca los pantalones. Entro, cojo la llave del felpudo, me agacho adrede, culo en pompa bajo la blusa, string negro visible. Huele a cerrado dentro, luz tenue, el viejo en su sillón gruñendo: ‘Ugh…’. Yo: ‘Tranquilo, es mi marido, no se mueve, solo mira. ¡Le pone cachondo!’.

Me lanzo a él, brazos al cuello, lengua en su boca, chupando como loca, saliva mezclada, sabor a chicle y tabaco. ‘¡Joder, qué ganas tenías, cabrón!’, gimo. Él me aprieta el culo, carne blanda sudada. Me giro, froto mi raja contra su polla dura como piedra. ‘¡Mira, Popaul, este me va a follar bien!’, le digo al viejo, que ya se rasca bajo la manta. Le arranco los botones, tetas saltan, pezones rosados duros. Él las amasa, pica, yo jadeo: ‘¡Sí, así, aprieta!’. Mi mano atrás, desabrocho su cremallera, saco la verga tiesa, caliente, venosa. La froto contra mi culo, tela húmeda pegada.

Me arrodillo: ‘Te la voy a tragar entera, hijo de puta’. Boca grande abierta, lengua enrollada, slurp slurp, sonidos babosos, me ahogo con su grosor, olor a macho sudado. Acero el culo al viejo, él mete dedo en mi coño empapado: ‘¡Glup glup!’, gimo con la polla en garganta. Dos dedos ahora, luego ano, chapoteo húmedo. El viejo pajea su monstruo, venas hinchadas, pre-semen goteando. Siento la leche subir en él, masajeo huevos, ¡pum! Chorros calientes en mi boca, salado espeso, trago y babeo.

Explosión de placer en la granja: felación, follada y corrida compartida

No para. Limpio su glande, vuelvo a mamar. Tetas balanceándose, sudor goteando. Me aparto, perra en celo: ‘¡Fóllame ya!’. Alzo culo ancho, coño y culo abiertos por dedos del viejo, jugos chorreando, olor almizclado fuerte. Él agarra caderas, mete polla de un golpe: ‘¡Aaaah, qué caliente!’. Embiste, ploc ploc, tetas rebotando, yo chupo al viejo, su verga gigante apenas entra, ‘¡Glug glug!’, arcadas. Él gruñe: ‘¡Cógela por el culo!’.

Saco la polla, la pongo en mi ano dilatado. Empujo atrás: ‘¡Entra, rómpeme!’. Desliza fácil, lleno, ardor placentero. Cabalga mi culo como loco, palmadas resonando, sudor salpicando. El viejo me sujeta pelo, saca verga baveante. Nos pajeamos sobre mi cara: ‘¡Sí, cubridme!’. Dos chorros, el suyo amarillo espeso, el mío blanco cremoso, en ojos, boca, pelo. Ralo de placer, lengua lamiendo. Él se limpia entre tetas, leche untada.

Uf, nos calmamos. Yo me visto, pringosa de semen, lista para más. Él se va, guiño al viejo. Amiga, fue brutal, huelo a sexo aún. ¿Quieres detalles? Ja ja.

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