Uf, chicas… Hace un mes que fuimos a esa playa naturista con Nathalie y su chico Julien. Todo empezó inocente, pero… ay, mi mente no paraba de imaginar qué pasaba en la cabina de la estética cuando fui a depilarme con ella. Su piel suave, sus manos expertas… Volví a casa con la concha hinchada, roja, sin un pelo. Mi Luccio me miró y se lamió los labios, pero yo solo pensaba en sus dedos resbalando aceite por mi clítoris.
Esa noche, en la cama, Nathalie nos invita a cenar para ver fotos de la playa. Les propongo venir a casa con el proyector. Aceptan, traen la comida. Pero llegamos tarde. Yo en bata, maquillándome, bajo a abrir. ‘¡Pasad, poneros cómodos!’, les digo. Subo rápido, pero cuando bajo Luccio, ¡ellos ya desnudos! Nathalie con una cadenita en la cintura, Julien en bóxer.
La llegada inesperada y las fotos que encendieron todo
‘¿Problema?’, pregunta Julien rojo. Luccio ríe: ‘¡No, al revés! Yo también’. Se quita todo, sin calzoncillos, su polla semi tiesa. Nos reímos a carcajadas. Yo bajo vestida, sexy: blusa suelta sin sujetador, falda ligera, medias con liguero y tanga abierta que Nathalie me recomendó. ‘¡No os cortéis!’, digo fingiendo enfado, pero el calor ya subía.
Preparamos copas, nos sentamos. Champagne frío, burbujas en la lengua. Miradas cruzadas, pezones duros bajo mi blusa. Ponemos fotos: yo y Luccio untándonos crema, riendo. Luego yo dormida boca abajo, curvas expuestas. ‘¡Me pillasteis dormida!’, protesto. Julien: ‘¡Artísticas!’. Luego close-ups: polla de Julien enorme, venosa. ‘¡Eso lo hice yo!’, dice él. Yo me sonrojo: ‘¡Pruebas macro!’.
Mi coño depilado en primer plano, labios abiertos, húmedo. Risas, pero noto mi tanga mojada rozando el clítoris. Nos apretamos en el sofá, hombros tocándose. Mi muslo contra el de Nathalie, su talón bajo el culo abriéndole las piernas. Veo su coño lampiño, rosado, olor a mar y excitación flotando. Luccio me acaricia el interior del muslo, sube lento. Yo abro las piernas.
‘¿Más desnudos que desnudos?’, dice Nathalie. Nos ponemos duros, pollas al aire. Yo: ‘Me pone veros así’. Luccio me desabrocha la blusa, besa mi cuello. Falda abajo: liguero negro, tanga fida. ‘Masaje a cuatro manos’, propone ella. Me quedo sentada, Luccio arriba masajeando pechos, pezones endureciéndose como piedras. Nathalie abajo, quita tacón, masajea pies por las medias, sube pantorrillas, muslos.
Julien masajea mis manos, sube brazos. Nathalie aparta mi tanga: clítoris hinchado, jugos brillando. Olor dulce, almizclado. Sus dedos rozan, yo gimo bajito: ‘Ahh… sí…’. Julien mete mi mano en su polla dura, venosa, caliente. La aprieto, subo-bajo, piel suave sobre hierro. Luccio me pellizca tetas: ‘¿Te gusta, amor?’. ‘Mmm… no pares…’. Nathalie lame mi clítoris, lengua plana, chupando. Gemidos: ‘¡Joder, qué bien…!’.
El masaje prohibido que nos llevó al límite del placer
Luccio: ‘No más allá, sin penetrar con otros’. Yo asiento, aliviada cuando Julien intenta besarme y giro la cara. Nathalie lame mi coño, yo masturbo a Julien más fuerte, precum salado en mis dedos. Luccio me ofrece su polla: la engullo, saliva goteando, chupando glande hinchado. Julien lame a Nath, cadena: él->ella->yo->Luccio.
Jalón, orgasmo me sacude, piernas temblando, chorro caliente en su boca. Nath para, Luccio me monta misionero, piernas en hombros. Entra fácil, resbaladizo, clac-clac de pelvis. Agarro tetas de Nath, que recibe a Julien por detrás. Nos besamos, lenguas dulces de coños ajenos. Yo tetas pequeñas mordisqueadas, ella mis pezones.
Nath mete dedos alrededor de la polla de Luccio, masturbándome mientras folla. Luego lame su polla saliendo de mí, mi crema en su lengua. ‘¡Mya, me la chupa!’, avisa él. Yo: ‘Vale… pero yo también’. Saco polla de Julien de Nath, la chupo: sabor salado, grueso llenándome la boca.
Giramos: Nath boca arriba, yo a cuatro patas sobre ella. Meto tres dedos en su coño chorreante, apretado. Luccio lame mi ano, lengua caliente circular. Empujo culo atrás: ‘¡Métemela!’. Pero él resiste. Julien sodomiza a Nath sin prep: ‘¡Me encanta el culo más que la concha!’. Gemidos guturales, slap-slap.
‘Prueba tú’, me dice Luccio. Saliva en mi ano, empuja: duele rico, entra suave. ‘¡Lento!’, pido. Lleno, estirado, placer profundo. Nos ponemos lado a lado, bustos en sofá, culos arriba. Pollas clavadas en anos, follamos duro. Yo grito: ‘¡Sí, amor, rómpeme!’. Él: ‘¡Te amo, mía!’. Orgasmo brutal, contracciones ordeñando su leche caliente dentro. Nos derrumbamos, sudados, olor a sexo intenso.
Ellos terminan, se duchan. Nosotros también, en la ducha: ‘¿Bien?’, ‘Sí, fuerte… pero te quiero solo a ti’. Nos lavamos tierno, besos suaves. Cena desnudos, charla normal. Juego, risas, vistas fugaces de coños abiertos. Se quedan a dormir. En cama: ‘Te amo’. Dormimos abrazados, plenos.