Confesión ardiente: Mi vecino fontanero me volvió loca en la ducha

Ay, amigas, todavía tengo el cuerpo temblando. Es que… acabo de follar como una poseída con Jerónimo, mi vecino el fontanero. Todo empezó esta mañana, después de esa noche de sexo inolvidable. Me marché de su piso con las piernas flojas, feliz como nunca. Me puse esta ropita de verano, escotada, y… nada debajo. Ni bragas, ni sujetador. Él me retó, y yo, que adoro las emociones fuertes, acepté. El aire caliente entrando por las ventanillas del coche me acariciaba la piel desnuda, rozando mis pezones, mi coño… Uff, qué delicia sentirme tan expuesta mientras conducía.

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De repente, virando en una curva, la falda se levanta. ¡Mis tetas al aire! Bajo la vista y… mi mata de pelo púbico al descubierto. Me quedo quieta, disfrutando, el viento caliente lamiéndome ahí abajo, olor a mi excitación mezclándose con el aire del julio. Llego a un semáforo, cojo el móvil. Texto de él: ‘¿Cómo te sientes en tu robe?’. Sonrío pícara, levanto la falda, foto de mi coño peludo a la vista. Envío… y ¡zas! Llama Amandine, mi mejor amiga.

El día sin bragas y el error con la foto

—Hola, cariño, ¿qué me has mandado? —dice riendo.

¡Mierda! Se la envié a ella por error. El corazón me late fuerte.

—Perdón, no era para ti…

—Claro, no soy lesbi. ¿A quién va esa foto de tu chochito?

—A mi vecino de abajo. Estamos juntos hace tres días. Me pidió ir al curro sin nada debajo, y él igual con su polla libre bajo el mono de trabajo.

Le cuento todo: cómo nos conocimos por una fuga, sus exhibiciones, su polla enorme, más grande que en las pelis porno. Ella flipa.

—¿Mejor que la de Fred? Él tiene una buena…

Recuerdo esa noche en su casa, viéndole la verga tiesa en el pasillo, olor a sexo reciente. Me mojé solo de verlo.

—Fred es normalito. Jerónimo es… high level. ¡Enorme!

Amandine grita:

—¡No jodas! Preséntamelo.

Luego me propone unas vacaciones en un camping naturista en las Gorges du Verdon. Sus padres cancelaron, el mobil-home libre. Me asusto: ¿naturista? Con su polla gigante, Jerónimo se compleja. Pero ella insiste y cuelga. Llego al cole, toda la mañana sintiendo el aire en mi coño, una niña me dice: ‘Tienes foufoune como mamá’. Sonrío.

Al final del día, recojo un paquete en correos: bikinis para mi canal de YouTube. Subo a casa, agotada pero cachonda. Texto a él: ‘Estoy en casa, sube cuando quieras. Hablamos de vacaciones ❤️’.

Abro el paquete, ropa sexy. Preparo la cámara en el baño. Primera prueba: bikini bajo la ducha. El agua lo estira, mis pezones asoman, pelos pubicos por los lados. ‘Oups’, digo a la cámara, riendo. Suena el timbre. ¡Es él!

—Pasa, guapo. Estoy probando bikinis secos y mojados. Este chino es una mierda, se sale todo.

Me mira, sus ojos en mis tetas medio fuera. Le cojo la mano, le meto en la ducha conmigo. Le beso, salvaje, lengua dentro, sabor a pasta de dientes.

Explosión de placer bajo el agua caliente

—Tengo ganas de ti. Fóllame.

Se quita la ropa empapada. Su polla… Dios, enorme, tiesa, venas marcadas, olor a sudor del día. Sonrío:

—Me moría por chupártela.

Me arrodillo, agua cayendo. La cojo, pesada, caliente. La meto en boca, succiono el glande, salado, mentolado. Gime:

—Joder, qué boca…

La babeo toda, bolas pesadas en mi mano, las masajeo. Se pone más dura. Me levanto, la guío a mi coño. Duele al entrar, la estiro.

—Ay… despacio, es enorme.

—¿Te gusta que te llene, zorrita?

—Sí, soy tu puta, tu guarra. Destroza mi coño, hazme squirt.

Me embiste contra la pared, azulejos fríos en la espalda. Productos caen: shampoos rompiéndose, olor a vainilla y jabón. Me pone en la lavadora vibrando, me folla duro. Grito, huelo mi flujo, siento el orgasmo venir. ¡Squirt! Chorros calientes salpican.

—¡Sigue!

Se corre: ‘¡Ven aquí!’. A rodillas, me la mete en boca. Explota, semen espeso, salado, jets en garganta, rebosa por labios, cara. Trago, doblo, jadeos eco en el baño.

Nos derrumbamos en el suelo mojado, resbaladizo. Minutos después, pizza en el sofá.

—Oye, Zazabelle me propuso vacaciones…

—Justo, Amandine nos reservó un mobil-home. Si quieres invitarla, ok.

Sonrío, celos pinchando, pero confío. Esto es el principio de algo loco.

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