Chicas, sabéis esa intuición femenina de la que tanto se habla… En mi caso, solo une dos más dos. Mi marido, Antonio, lleva dos años obsesionado con un puesto en su curro. ‘Ana, es perfecto para mí, pero soy el nuevo… Y la pasta que dan…’, me dice con esa voz de cachorro.
—Lucha por ello, amor. No te rindas por ser joven —le animo yo, de 27 años, con mi vida de peluquera rodeada de cotilleos.
La Intuición que Me Llevó a la Casa del Jefe
—Ana, no conoces este mundo de tiburones. Tus clientas son flores comparadas con ellos.
Se pone borde, pero luego se disculpa. ‘Paul, mi jefe, me aprecia, dice que hago buen trabajo. Pero no está casado… ¿Me acompañas al cena anual? Tu encanto podría ayudar…’
Y zas, me hace la pelota. Luego, para la cena, me arrastra a comprar un vestido… y lencería fina, de esa que pesa nada y cuesta un riñón. Porte-jarretelles incluido. En casa, la estrenamos. Uff, Antonio me folla como un loco, sudando, su polla dura entrando en mi coño empapado. ‘¡Sí, amor, más fuerte!’ gimo mientras huelo su sudor masculino, ese olor almizclado que me pone. Hasta fotos hace, clic clic, mi culo en pompa.
En la cena, Paul me mira como si me comiera. Antonio le enseña las fotos en el móvil, lo pillo. ‘Buena noche’, pienso.
Días después: ‘Chérie, Paul nos invita a casa el domingo. Es clave para mi futuro.’ Yo, con mi intuición, sé que mi presencia es obligatoria. ¿Me follaré al jefe? ¿Antonio esperará leyendo el periódico? Qué más da, yo haré mi parte. Amo a mi hombre, es atento, viril, me come el coño hasta que tiemblo, me mete juguetes en el culo mientras me folla la boca. Y yo a él, con el strap-on, lo domino. Pero echo de menos las locuras con mi ex Luis, tríos, pollas variadas…
Este ‘canapé’ es mi chance para abrirle la mente a Antonio.
Llegamos a la casa pija de Paul. Yo, con mi lencería coqueta bajo el vestido, depilación brasileña fresca, piel suave de spa. Antonio nervioso. Paul abre: ‘¡Hola Ana, Antonio! Pasad.’ Nos presenta a Patricia, su ‘amiga’. Mierda, ¿pareja? Ella me escanea como en un casting, pechos perfectos, labios carnosos.
Aperitivo, comida, café. Todo normal. Paul y Antonio se van al ‘despacho’: ‘Volveremos pronto, chicas.’ Patricia sonríe: ‘Paul aprecia mucho a tu marido… humanamente.’
—¿Por qué se han ido? —pregunto.
—Ven, siéntate. Te explico —dice, y enciende una pantalla. Lista de cams… ¡Y zas! Imagen viva: Paul desnudo, ayudando a Antonio a quitarse la ropa. Pollas colgando, flojas. Antonio se arrodilla… y ¡chupa! Slurp slurp, saliva brillando en esa verga fina y larga. Paul mira a cámara, pulgar arriba. ¡Sabe que miramos!
El Espectáculo Prohibido y Mi Unión al Placer
—Tu marido mama bien… Me pone cachonda ver tíos así —dice Patricia, desabotonándose. Tetas fake, firmes, pezones duros.
—Quítate eso, estás guapísima —me pide.
Me levanto, deslizo el vestido lento, como striptease. Lencería expuesta, mi coño ya húmedo oliendo a excitación. Me siento, cuero frío en mi piel caliente.
En pantalla: Antonio tumbado, cabeza colgando, Paul le folla la garganta. Glug glug, lágrimas, saliva chorreando. Su polla dura como piedra. Patricia entra en escena, chupa la de Antonio: ‘¡Mmm, qué rica!’.
Paul acelera, gruñe: ‘¡Me corro!’ Jugo blanco salpica la boca de mi marido. Huele a esperma fresco, imagino el sabor salado, viscoso.
Yo, con la mano en mi teta, pezón erecto, bajo a mi coño. Dedos resbalando en jugos calientes, clítoris hinchado. Patricia se quita falda… ¡Polla! Gruesa, tiesa, venosa. ¡Es un trans! O travesti cabrona. Apunta al culo de Antonio.
Antonio gime sorprendido: ‘¿Qué… ahhh!’ Entra de un empujón, plof plof contra nalgas. Paul le menea la polla. Olores de sudor, pollas, culos abiertos.
Antonio explota: chorros de lefa al techo, salpicando. Patricia gruñe y llena su culo, semen chorreando.
Los tres miran a cámara, sonriendo. Me levanto, quito sujetador, culotte. Coño depilado reluciente, labios hinchados. ‘Venid, cabrones.’
Antonio sale, beso su boca espermosa, lamo: salado, caliente. Tres pollas para mí. Monto a Patricia, su polla en mi coño, ‘¡Joder, qué gruesa!’ Antonio la folla por detrás. Paul en mi boca, garganta profunda, arcadas deliciosas. Gemidos: ‘¡Fóllame más!’ Sudor, besos, pollas entrando/saliendo. Olor a sexo puro, pieles chocando, plap plap.
Me corro gritando, chorro mojando todo. Ellos eyaculan: uno en coño, otro en culo, último en cara. Pegajoso, caliente, delicioso. Agotados, abrazados. La promoción? Pretexto. Ahora, nuestra vida sexual explota.