¡Ay, chicas, no os lo vais a creer! Acabo de volver de Bélgica, de ese castillo perdido en Villars-sur-Semois. Tengo 27 años, soy Sofia, de Madrid, super abierta al sexo, me flipan las sensaciones fuertes, el deseo que quema… Mis amigos me regalaron la inscripción a la Academia del Sexo por mi cumple. Al principio flipé, pero… uf, qué noche.
Llego al parking, nervios en el estómago. El aire frío huele a bosque húmedo, pino y tierra mojada. Aparco mi Peugeot, veo motos, berlinas… variedad total. Entro temblando, la directora Églantine me recibe: chignon perfecto, piernas en medias que brillan bajo la luz tenue, culo que se mueve hipnótico.
Llegada al castillo y primeras miradas calientes
“Bienvenida, Sofia. Tu habitación está lista. Mañana clases a las 8. Cena a las 20h, conoce a los demás.”
Subo, abro el armario: condones, lubricante, esposas, Kama Sutra… Mi coño palpita ya. Me baño, agua caliente resbalando por mis tetas firmes, pezones duros. Me visto: falda corta negra, blusa escotada, tacones. Bajo al comedor, olor a morillas, vino blanco fresco.
Allí están: Nathalie, rusa menuda y tímida; Arthur, guapo de Bruselas, ojos nerviosos; Charles-André, el pringao; Maud, curvas de infarto; y yo, Maryse no, Sofia la española caliente. Me siento al lado de Arthur. “Hola, soy Sofia. ¿Nervioso?” Le guiño, mi pie ya roza su tobillo.
“Ehh… un poco, sí. ¿Y tú?” Su voz tiembla, pero su mirada baja a mi escote. Mis tetas suben y bajan con la risa. Carmen llega, madura explosiva, ojos que follan. Se sienta enfrente, tetas bronceadas saliendo del encaje negro. Olor a perfume caro, vainilla y algo musgoso.
Servidores traen tortellini humeantes, morillas jugosas en boca, crujientes, salsa cremosa. Vino frío, ácido, bajando por garganta. Charla floja al principio. “¡Tutémonos!” digo yo, rompiendo hielo. Risas. Mi pie desnudo sube por la pierna de Arthur. Piel cálida, vello suave. Él se tensa.
El juego bajo la mesa: pies, polla dura y clímax inminente
“Arthur, cuéntame de ti. ¿Qué te gusta?” Mi voz baja, ojos fijos en los suyos. Bajo la mesa, mi pie llega a su bragueta. Zip… abro despacio, ruido metálico ahogado por risas. Su polla salta, dura como piedra, venosa, cabeza hinchada brillando pre-semen. Olor a hombre excitado, salado, sube hasta mí.
“Ehh… música, deporte…” Balbucea, rojo. Mis dedos gordos agarran su tronco, deslizo arriba-abajo. Piel aterciopelada sobre hierro. Pre-semen lubrica, resbaloso, chup-chup suave bajo mesa. Otro pie masajea huevos, pesados, calientes, arrugados.
“¿Tienes resistencia?” Susurro, lamiendo labios. Él jadea bajito, “S-sí…”. Polla palpita, venas hinchadas bajo mis plantas. Sudor en su frente, olor a testosterona fuerte. Nathalie charla ajena, Maud come moaning suave por morillas.
¡La directora entra! “Buenas noches. A las camas, mañana full form.”
Mis pies se retiran, su polla late sola, al borde. Me levanto, rozo su oreja: “Mañana te trago todo, guapo… pero hoy sueña conmigo.” Él tiembla, semen goteando. Subo a mi cuarto, coño empapado, dedos dentro ya, oliendo a él. Mañana… uf, las clases prometen fuego.