Sabes, chica, el otro día con Pablo… uf, qué fin de semana. Estábamos en esa escapada, lloviendo a cántaros fuera del café. El camarero nos trae el chocolate caliente para mí y el café para él. ‘Gracias’, le digo, y Pablo pide un bourbon on the rocks. ‘Con este tiempo, necesito algo fuerte’, dice riendo.
Lo miro alejarse, meneando el culo. ‘¿Tú crees que cómo será la suya?’, le pregunto a Pablo, picarona. Él casi se atraganta con el café. ‘Ni idea, no me lo planteo’. Yo insisto: ‘Cada vez que veo un tío, imagino su polla. ¿Gorda? ¿Delgada? ¿Larga? ¿Curva? La de él, fina y hacia arriba, por esas orejas grandes y nariz’. Él se ríe: ‘No se lee en la cara, tonta’.
Confesiones en el Café Bajo la Tormenta
‘¿Y tú no te preguntas por los coños de las tías?’, le suelto. Se queda pensando. ‘Adolescente sí, ese triángulo misterioso…’. Le corto: ‘Te tengo que desvergonzar, vas a envejecer’. Luego le cuento de mi primera vez con una chica, excitada por el sabor, el olor, si rasurada o con pelitos. ‘Guardo fotos de todos los sexos que he hecho correrse’, confieso.
‘¿Incluso la mía?’, pregunta flipado. ‘Sí, y se las enseño a Jessica. Comparamos coños y pollas, desde las primeras veces’. El camarero vuelve con el bourbon. ‘Dime, ¿cómo es la tuya?’, le suelto natural. El pobre se pone rojo: ‘Eh…’. Pablo interviene: ‘Es broma’. Pero yo: ‘Seguro que larga y fina’. El tío huye.
‘Lo has dejado tieso’, dice Pablo. ‘Es que sois unos fanfarrones con vuestras pollas, pero una tía directa os desarma’. Él: ‘Yo aguanto’. ‘Sí, amor, tu polla es preciosa. Cuando te la chupo, veo el glande hinchado si estás a tope, liso y duro. Esa vena grande, la curva en S… Me frota justo donde quiero, de lado’. Él confiesa que de joven le complexaba. ‘Entra perfecto, y me remueve dentro’.
‘Con las amigas es peor, detallamos todo: mal follador, sabor, polvos del culo…’. Fuera, la lluvia amaina un poco. ‘Vamos a la playa’, propone. Pago y salgo, mi vestido rojo pegado, faldas meneando. Me agarra del brazo, y cada mirón que nos ve –yo mayorcita con él madurito– le planto un morreo con cadera contra polla, o le aprieto el culo.
‘Llegamos a las cabinas antiguas. ‘Aquí follaste de joven, ¿eh?’, digo. ‘Alguna, pero nada como contigo’. Empieza a llover fuerte. ‘Cuéntame de esa que te pedía dominación’, insisto. ‘Vale, pero en seco’. ‘No, hazme lo mismo’. Corremos a una cabina abierta, forzó la cerradura. Dentro, oscuro, luz filtrada, olor a madera húmeda y sal. Gotas martilleando el techo.
Dominación Brutal en la Cabaña de Playa
‘Estoy a ti’, digo. Él: ‘¡Date la vuelta!’. Me pega a la pared, mano en garganta, brazos atrás. Presión firme. ‘Harás lo que diga’. Baja la mano bajo falda, tira mi tanga, mete tela en raja. Huele a mi coño ya mojado, salado. ‘Mójate más, zorrita’. Sube el elástico, me levanta casi. Claquetao en nalga: ¡zas! ‘Ahh…’. Duele rico, vibra.
Manotea mi coño chorreante, dedos resbalando. ‘Te gusta maltratada’. Tira pelo, me dobla: ‘¡Abre piernas!’. Más ancha. ¡Zas! Más fuerte. Desabrocha pantalón, saca polla tiesa, veineda, curva. Echa tanga, embiste de golpe tirando pelo. ‘¡Fóllame duro, amor! ¡Hazme tu puta!’. Me remueve, chapoteo húmedo, olor a sexo y lluvia.
‘Prueba tu coño en mi polla’. Tira pelo, mete en boca. Garganta profunda, babeo, glande golpea úvula, salado con mi jugo. ‘¡Chupa mejor!’. Aspiro, lamo, bolas sudadas rozando barbilla. ‘¡Vuélvete!’. Brazo atrás, garganta otra vez, embiste. Aprieta cuello a cada estocada, fessées, uñas arañando. ‘¡Sí, grábame!’. Le quito vestido, piel mojada, tetas rebotando.
‘¡Escúpeme!’. Cracho saliva en espalda, resbala. Saco polla, glande en ano. ¡Zas!, traga hasta huevos. Grito mixto placer-dolor, ano apretando, ardor dulce. Remata anal, pelo hacia atrás, espalda arqueada. Cabina tiembla, ¡pum pum! sudor, lluvia, gemidos. ‘¡Córrete dentro, lléname el culo!’. Siento polla hincharse, venas pulsando. Clava uñas en nalga, embiste final, chorros calientes inundando recto, contracciones ordeñando.
Caemos al suelo, empapados, sudados. Huele a semen, coño, madera. Acaricio su cara, pecho, polla menguando, pegajosa. ‘Lo hiciste genial. ¿Así fue con ella?’. ‘Mejor contigo. ¿Te dolió?’. ‘No, me metí en su piel. Las nalgadas, araños… orgasmos dobles. Repetimos, y más lejos…’